Por Kenneth Chang * (traducido por Graciela Colombres Garmendia)
El lunes pasado, la nave espacial New Horizons (Nuevos Horizontes), de la NASA, estaba todavía a 9 millones de kilómetros- algo así como 25 veces la distancia entre la Tierra y la Luna- de Plutón, pero va achicando la distancia velozmente. El martes 14 de julio, a las 9.50 (horario local) se espera que la nave pase a 12.000 kilómetros de Plutón. Alan Stern, el principal investigador de la misión, explica que si New Horizons estuviera a esa distancia de Manhattan (Nueva York), sus lentes telescópicos podrían distinguir los estanques en el Central Park.
Desde que un joven astrónomo llamado Clyde W. Tombaugh descubrió Plutón, hace 85 años, el planeta no fue mucho más que un punto en el cielo. Esta primera visita de una nave espacial permitirá poner en foco a Plutón, iluminando regiones oscuras y misteriosas en su superficie. Se espera ver volcanes de hielo en erupción y analizar los patrones del clima donde la nieve y la neblina pueden arremolinarse en la fina atmosfera de Plutón, compuesta por nitrógeno y metano.
Stern dijo que hizo una sola predicción de Plutón, en una conferencia en 1993. “Dije que encontraríamos un planeta que se podía resumir en dos palabras: algo maravilloso. Terminó siendo totalmente cierto. El sistema de Plutón es completamente asombroso”, dijo.
Mientras que Plutón era pensado en un principio como un cuerpo extraño y singular en un espacio vacío extenso y sombrío, se convirtió ahora en el arquetipo de lo que los astrónomos llaman la “tercera zona” del sistema solar. Después de los planetas rocosos como la Tierra y de los gigantes gaseosos como Júpiter, parece haber millones de mundos congelados, dando vueltas al sol en lo que se conoce como el cinturón de Kuiper, nombrado por Gerard Kuiper, un astrónomo que había sugerido que algunos cometas se originan en los alrededores del sistema solar.
Ha sido una larga espera llegar a Plutón. Pasaron 14 años desde la propuesta inicial y 9 y medios desde que New Horizons dejó la Tierra, en enero de 2006. En ese momento, Plutón todavía era considerado un planeta en todo derecho, pero los días para esa designación estaban contados. Un año antes, Michael E. Brown, un profesor de astronomía planetaria del Instituto de Tecnología de California, descubrió algo que estaba más lejos que Plutón y que parecía ser más grande. O este astro, que él nombró Eris por la diosa griega del caos y la lucha, era un planeta o Plutón dejaba de serlo.
Siete meses después, la Unión Internacional de Astronomía decidió oficialmente que para ser un planeta, un objeto tiene que atropellar cualquier cosa que esté alrededor de su órbita. Plutón es muy pequeño para ser un matón gravitacional, así que la organización inventó una nueva etiqueta para Plutón y Eris: planetas enanos.
Como planeta, Plutón siempre fue una rareza. Los cuatro planetas internos del sistema solar –Mercurio, Venus, la Tierra y Marte- son planetas rocosos. Los siguientes cuatro-Jupiter, Saturno, Urano y Neptuno- son esferas gigantes de hidrógeno y otros gases. Después, está Plutón.
Plutón terminó siendo pequeño- algo así como 2.357 kilómetros de ancho, más pequeño que la luna de la Tierra. Su órbita es un espiral torcido e inclinado en comparación a la de otros planetas y su composición es 1/3 hielo y 2/3 rocas, aproximadamente.
En 1978, James W. Christy descubrió algo que parecía un bulto al costado de Plutón, terminó siendo una luna, que Christy llamó Charon. Mientras que Plutón era pequeño, Charon era sorprendentemente grande, algo así como 1/8 de la masa de Plutón. En comparación, la luna de la Tierra es 1/81 de la masa de la Tierra.
Eso indica una colisión cataclísmica en un pasado lejano de Plutón, similar a la colisión que sufrió la tierra por un cuerpo del tamaño de Marte, que se cree que creó la luna.
Aun así, no había nada como Plutón y Charon en el sistema solar hasta 1992, cuando David Jewitt, que en ese momento se encontraba en la Universidad de Hawai, y Jane Luu que en ese momento se encontraba en la Universidad de California, Berkeley, descubrieron un pequeño y congelado cuerpo detrás de la órbita de Neptuno. Pronto, otros objetos congelados fueron encontrados. Hoy, más de mil objetos fueron descubiertos en el cinturón de Kuiper, astrónomos estiman que debe haber millones más orbitando en el espacio. La región de Neptuno es ahora, por lejos, la parte más populosa del sistema solar.
Es como un ático de recuerdos, con pistas de cómo la unión de polvo y gas creó planetas. “Todavía pienso que es una de las regiones más fascinantes del sistema solar, que tiene pistas de cómo se forman los planetas y la dinámica inicial de la evolución del sistema solar”, opina Harold F. Levison, científico planetario del departamento de estudios del espacio del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado
Durante el vuelo por los alrededores de Plutón, New Horizons tomará mediciones detalladas del planeta y sus lunas. Al tomar fotografías de la superficie desde múltiples puntos, los científicos podrán construir un mapa topográfico. Además, un instrumento llamado espectrómetro podrá identificar algunas de las sustancias en la superficie de Plutón y Charon.
Para las personas que estén expectantes en la Tierra, este martes será un día de una espera larga e interrumpida. Parte por simplicidad, parte por economía fiscal, los instrumentos y la antena están atornillados a la nave principal y no en la plataforma de rotación. Eso quiere decir que New Horizons no puede tomar fotos y hablar con la Tierra al mismo tiempo. Tomará tan solo una pequeña pausa ese día para enviar un mensaje a la Tierra y decirle a los científicos e ingenieros que sobrevivió al encuentro y les proveerá algunos detalles sobre los eventos de ese día.
Cuatro horas y medias después, el tiempo que le toma a la luz viajar casi 5 billones de kilómetros desde Plutón, el mensaje llegará a la Tierra. “Eso no implica que no estaremos en la punta de nuestros asientos el 14”, dice Stern. “Somos humanos. Estaremos esperando por la señal a las 11 p.m., y ese será nuestro momento de suspenso”, agregó.
La primera fotografía será enviada al día siguiente. Dada la gran cantidad de información, lo lento de la comunicación y la necesidad de compartir la Red Espacial Profunda de la NASA con otras naves, llevará un año y medio enviar toda la información a la Tierra.
Esta es una misión de gratificación con retraso, explica Hal Weaver, un científico del proyecto. El trabajo largo de analizar toda la información, digiriendo lo inesperado y armando una nueva interpretación de Plutón va a tomar años.
El lazo del Cinturón de Kuiper
Después de Plutón, New Horizons irá a uno de los dos cinturones más pequeños de Kuiper, de 30 o 40 kilómetros de ancho, los dos pertenecientes a lo que los astrónomos llaman el frío y clásico cinturón de Kuiper. A diferencia de Plutón, la órbita de estos objetos son circulares y al nivel de los planetas, aparentemente sin problemas desde la formación del sistema solar, hace 4 billones y medio de años. “Probablemente sean las únicas cosas que se mantienen desde el principio”, dice Levison, del Instituto de Investigación del Suroeste.
Lo que Nuevo Horizonte posiblemente no descubra es lo que puede estar después del cinturón de Kuiper, su cámara no está diseñada para ver en el cielo objetos oscuros. Antes que Brown haya descubierto Eris, el encontró Sedna, un objeto más pequeño, con una órbita elíptica mucho más rara, de 11.400 años. Desde su punto más cercano al sol, está todavía fuera del cinturón de Kuiper, desde su punto más lejano, está 31 veces más alejada del sol de lo que está Neptuno.
Sedna permanecía como una rareza hasta que hace algunos años, otros astrónomos encontraron un segundo objeto con una órbita similar a la de Sedna. Además, los científicos sugirieron que Sedna, el nuevo objeto y otros cuerpos por fuera del cinturón de Kuiper parecían estar empujados por la gravedad de algo grande, mucho más grande que la Tierra.
La idea es controversial, aun así Brown está investigando. “Creo que hay una gran tierra allá fuera”, dice. “Estamos bastante convencidos que hay algo lo bastante grande allá fuera, que podemos dejar de preocuparnos por cosas que aspiran a ser, como Plutón y podemos empezar a preocuparnos por el noveno planeta real.
La edad del descubrimiento planetario puede no haber terminado aún.
* Periodista científico de The New York Times