La improvisación, o las decisiones adoptadas para afectar al adversario político, suelen tener mal fin. Es lo que sucedió con dos iniciativas del Poder Ejecutivo; una destinada a impedir que el candidato a gobernador José Cano (UCR) pudiera aspirar a postularse para una senaduría en las PASO del 9 de agosto -"ley Cano"- y otra para prohibir las dobles candidaturas a nivel provincial (gobernador y legislador; intendente y concejal; etc).
La Justicia les puso freno con un argumento básico: no se puede cambiar las reglas electorales cuando el proceso está en marcha. O como dice un refrán popular: "no se puede cambiar el caballo a mitad del río".
El Gobierno trató de modificar las reglas cuando los cronogramas electorales, nacional y provincial, estaban en pleno desarrollo. ¿Se equivocó el Ejecutivo al impulsar estas iniciativas y aprobarlas con el control absoluto que tiene de la Legislatura? Los fallos de la Justicia dicen qué sí. Sin embargo, aún debe pronunciarse en la cuestión de fondo, ya que sólo impidió a la Junta Electoral Provincial que se abstenga de aplicar las normas que impiden las dobles candidaturas. Queda en adelante un debate profundo sobre las leyes electorales de la provincia.
La ocasión elegida por el PE para alterar la ley de Partidos Políticos no fue la más oportuna debido, principalmente, a que sus motivaciones eran meramente políticas y oportunistas; sin un verdadero interés por la calidad institucional. Más allá de lo que decidió el Poder Judicia, el mensaje final es que las propuestas deben ser serias, pero por sobre todo, pensadas en el bienestar general y no destinadas a perjudicar a alguien en particular.