El 9 de Julio comenzó el 7. La distribución de tareas y las coberturas eran borradores de borradores que cada hora introducían una nueva tarea y un nuevo plan de trabajos. De esa planificación salió una hoja de ruta en la que un jefe sugirió un izamiento con H y que le costó el abucheo general.
La jornada patria terminó cumpliéndose tal cual lo previsto y salvo algunos minutos de diferencias todo se cumplió. Hasta el mediodía la concentración de los periodistas y fotógrafos estuvo centrada en las redes sociales y en las notas, análisis e imágenes que se fueron cargando en la página web.
Pero todo se desordenó cuando uno de los editores empezó a proponer cambios en las fotos elegidas y el humor -especialmente de aquellos que habían llegado a la mañana al diario- trocó considerablemente. Apaciguó los ánimos la voz de Mercedes Sosa que salía de una de las computadoras a modo de homenaje.