La postal de la mañana fue un resumen de lo que deja el alperovichismo: una estructura armada en base a los propios y a los más cercanos. Y eso fue lo que se observó ayer en las escalinatas de la Casa de Gobierno, durante el izamiento de la bandera, como parte de los actos del 199 aniversario de la Declaración de la Independencia.

En esa tradicional ceremonia, que se celebra en cada aniversario de la gesta de 1816, el gobernador José Alperovich fue flanqueado por sus familiares directos y por algunos candidatos, más allá de sus roles institucionales. Así, en la tradicional fotografía matutina, la fórmula que integran Juan Manzur (vicegobernador) y Osvaldo Jaldo (ministro del Interior) es separada por dos familiares del gobernador y una amiga de la familia: la ministra de Desarrollo Social, Beatriz Mirkin; el diputado nacional Issac Bromberg (primo); y la ministra de Educación, Silvia Rojkés (cuñada). A su vez, a la izquierda del jefe del Poder Ejecutivo fue ubicada su esposa, la senadora nacional Beatriz Rojkés. Más alejados asomaron los ministros Jorge Gassenbauer (Gobierno y Seguridad) y Pablo Yedlin (Salud Pública).

La segunda línea de escalinatas estuvo colmada por el resto de la oferta electoral, además de las hijas de Alperovich. Por segundo año, la postal no registró al intendente de San Miguel de Tucumán, Domingo Amaya, alejado de la estructura oficialista y ahora adversario electoral como candidato vicegobernador del Acuerdo por el Bicentenario que propone a José Cano como gobernador. De las huestes oficialistas, una de las ausencias más notorias fue la del senador Sergio Mansilla. En realidad, el colaborador de Alperovich seguía los actos vestido informalmente, mezclado entre los simpatizantes que se agolparon detrás de las vallas en plaza Independencia.

Saludos y fotos

La incomodidad de algunos de los funcionarios se disimuló con las arengas hacia el gobernador. Como la del secretario de Gobierno y candidato a legislador, Marcelo Caponio, que trató de romper el frío del protocolo al grito de “vamos José todavía”.

La ceremonia terminó más tarde de lo habitual: cerca de las 10. Tras el izamiento, Alperovich partió hacia la Iglesia Catedral para participar del Tedeum. En el camino saludó a cuantos simpatizantes quisieron sacarse “selfies” con él. Cruzó de un lado a otro de las aceras. Se emocionó con algunas palabras de algunos asistentes que le recordaron que sigue siendo el líder de la estructura política que gobernó Tucumán durante los últimos 12 años.

Agrupación Independencia

La presencia de Granaderos

El izamiento de las banderas nacional y provincial se realizó ante la Agrupación Independencia, conformada por miembros de las fuerzas armadas y de seguridad con asiento en Tucumán: Ejército -y liceo militar General Gregorio Aráoz de La Madrid-, Gendarmería, y Policías Federal y Provincial. Según contó a LA GACETA el teniente coronel Carlos Alberto Bulacio -al mando del grupo-, en esta ocasión también participaron los Granaderos. “Se aprovechó que venían, porque son la guardia de la presidenta (Cristina Fernández)”, dijo. Mientras se elevaba la enseña, la Fanfarria del Alto Perú (Granaderos) y la banda del liceo militar entonaron el Himno nacional.

Altas, en el cielo

Cadetes izaron las banderas nacional y local

Cadetes del liceo militar General Gregorio Aráoz de La Madrid izaron las banderas nacional y provincial. El izamiento propiamente dicho fue responsabilidad del sargento primero Walter Reinoso. Mientras ambas enseñas ascendían, los cadetes Gastón Estequín, Braian Santillán, Moisés Mercado y Marlen Molina sostenían la bandera de Tucumán. Desde mediados de abril de 2010, la llamada “Bandera de Macha” (por la localidad de Bolivia donde se la había ocultado, para protegerla de las fuerzas realistas) es la enseña provincial. El diseño muestra los mismos colores que la nacional, aunque invertidos: dos franjas blancas y, en medio, una celeste.

Flamean permanentemente

La bandera sólo se arría cuando se desgasta

La directora de Protocolo y Ceremonial de la Provincia, Patricia Ibazeta de Posse, explicó a LA GACETA que las banderas no se arrían, salvo cuando vayan a ser reemplazadas, por desgaste. Esto debe hacerse un 20 de junio (Día de la Bandera), mediante una ceremonia especial. “Por decreto presidencial, las banderas deben permanecer izadas”, dijo. Refería al decreto N° 824, publicado en el Boletín Oficial el 21 de junio de 2011 que, en su artículo N° 1, prevé: “La Bandera deberá permanecer enarbolada de forma permanente en todos los edificios públicos (...), todos los puestos de acceso y egreso del Estado y las empresas de servicios públicos nacionales”.