Esteban José Paz llegó despacio, marcando cada paso con su bastón de madera. A lado, su hijo, del mismo nombre, acompañó cada movimiento hasta acercarse a un grupo de cañeros que aguardaba el inicio de la última asamblea del sector que confirmaría la movilización del martes próximo por medidas que reviertan la actual crisis azucarera en Tucumán.
Su presencia no pasó desapercibida en medio del camino de tierra, pegado al predio bailable “Otto” (ex “Kelito”), en la ruta nacional 9, a la altura del kilómetro 1.275. Muchos de los productores lo saludaron con respeto, además de tratarse de una persona “mayor”, con sus 78 años, por cargar encima una parte de la historia de la industria madre de la provincia. Inclusive, algunos de los agricultores se acercaron para recibirlo en persona.
Esteban José fue uno de los hijos de José María Paz, jefe de la familia administradora del ingenio Concepción (Compañía Azucarea Concepción SA), el de mayor producción de la provincia en la actualidad. “Don” Paz y sus herederos, incluyendo a Esteban, dirigieron la fábrica desde 1902 hasta 2000, según contó.
“Vi crecer al ingenio y también fui testigo de las crisis, entre ellas, la del ‘65. Presencié el desarrollo y la adecuación del ingenio a los tiempos modernos”, comentó Esteban José Paz en una charla con LA GACETA, mientras ingresaba hasta el inmueble para buscar su lugar en la reunión.
-¿Cuál fue la peor crisis?
-La del año 1965, que se desencadenó por exceso de abastecimiento, saturación del mercado y porque no se exportó. La actividad azucarera que yo conocí produjo más de lo que se consumió en el país, y eso generó la crisis. En el ‘58 hubo una zafra de gran producción. Luego se vino acumulando stock. En el ‘63 se logró exportar los excedentes, pero al año siguiente no se exportó, otra vez. La producción estaba financiada por el Banco Nación y el Gobierno nacional interrumpió en el ‘65 los créditos con la idea que haya equilibrio entre la oferta y la demanda. El productor tucumano entregó caña, sin embargo. Ese año la Secretaria de Comercio había fijado un precio del mercado interno antes de zafra, en 37,50 (moneda nacional de entonces). Pero se vendía a 18 pesos la bolsa de azúcar en la puerta del ingenio Ledesma. Al no haber financiación, todo se pagó con azúcar, como el flete. Por ello, todo se inundó de azúcar, lo que trajo un caos social. Este año puede repetirse esa situación si siguen así las cosas.
-¿Es comparable con el escenario complicado actual, entonces?
-Cerraron los ingenios en el ‘66, aunque por la crisis hubo problemas sociales y una significativa migración hacia fuera de la provincia. Estaremos en una situación similar si se confirma una alta producción. La Estación Experimental (Eeaoc) dio tres alternativas (prevé de máximo 1,77 millón de toneladas de azúcar) y el Ipaat (Instituto de Promoción del Azúcar y Alcohol) estableció que se debe exportar un 40% de la producción. Ahora, si se mantiene esa perspectiva y baja el precio del merado interno, puede repetirse un año similar al ‘65.
-¿Cuál sería una solución al ver que el escenario puede repetirse?
-El cupo de exportación (azúcar físico) debe ser equitativo para todos (cañeros e ingenios), si no hay desequilibrio. Entre los empresarios y los cañeros debe haber una gran armonía. Pero veo que hay unas fábricas que no exportan y producen alcohol, y otras que elaboran azúcar y no alcohol, exportando a quiebra. Debe procurase que todos los ingenios vendan al exterior.
-¿Y el rol del Estado?
-Se hizo una ley porque era necesario ordenar la actividad (por la norma provincial 8.573). El Ipaat debería adecuar esa reglamentación al escenario actual para que se alcance ese equilibrio, por el bien común. Se está procurando eso: que todo ingenio exporte según su producción (por el reclamo de los productores y algunas industrias locales). El valor del alcohol es mayor al del azúcar, y los que producen sólo azúcar deben cargar con los valores de exportación (bajos). Hay una gran disparidad. El Gobierno tucumano debe analizar eso. Lo triste sería que por imperio de la ley, se sacrifiquen a unos ingenios en beneficio de otros. Debe analizarse este tema.
-Sigue atento a lo que sucede en la actividad azucarera...
-Tucumán es azúcar. Mientras exista el Aconquija, Tucumán es azúcar porque tiene condiciones excepciones para la producción de caña. Pero el país ha cambiado. Y, hoy, está el biocombustible, por lo que el azúcar debe competir con el alcohol de maíz. El mundo vive una gran crisis en estos momentos y debemos ver cómo adecuarnos como argentinos, como empresarios. Debe haber una política nacional. Ser empresario aquí (por las economías regionales) es muy difícil. Debemos partir sólo desde la inflación, que descoloca a cada actividad productiva. En las economías, repercute mucho el aumento de los costos. Y así vivimos hace 100 años.
Paz se fue angustiado del “recreo Otto”, pero deseando con ansia una pronta solución del conflicto.