LA GACETA Literaria

Francisco y la transformación de la Iglesia

Los cambios que está llevando el Papa y las dificultades que conlleva su gestión
14 Jun 2015

Perfil
EL VATICANO SEGÚN FRANCISCO
MASSIMO FRANCO
(Aguilar - Buenos Aires) 

“Su nombre es Francisco, su apellido Jesuita” suele repetirse en el Vaticano –entre los que lo admiran y los que acechan–, frase que sintetiza, quizás, el profundo cambio que el Papa argentino lucha por introducir en Roma. Llevar a Roma el estilo de gobierno de la Compañía de Jesús significó una decisión fuerte y una confrontación con sus consultores. La creación del G8, el conjunto de ocho cardenales de distintas partes del mundo como grupo asesor, generó inquietud entre la curia romana, acostumbrada a una jerarquía férrea y a ser dueña de las decisiones.

El interesante libro –escrito por un periodista y analista político italiano que ha visitado Buenos Aires para saber más de su ex arzobispo– revela algunas de las novedades profundas de este Papa latinoamericano que ha llegado, para quedarse, con una revolución bajo el brazo. Y que intenta que ella perdure, que no sea sólo un “recreo” entre dos papados.

Un giro anunciado

El primer gesto simbólico fue el rechazo del departamento papal y la opción de Santa Marta para vivir. Ello no fue circunstancial; por el contrario, significó un cambio de foco para encarar el papado. Se posicionaba desde otro lugar, dispuesto a escuchar y a vivir entre la gente.

Se trata de un Papa global, por primera vez en la historia de la Iglesia. Un Papa verdaderamente abocado a llevar el mensaje de Cristo al mundo, lejos de las luchas de poder que habían agotado al Vaticano como centro de la cristiandad. Su posición quedó clara desde Aparecida (Brasil) en el 2007, cuando señaló la “escandalosa inequidad entre ricos y pobres” en Latinoamérica y el mundo. Se le confió la redacción de documento final, lo que ya anunciaba que era la persona indicada para ocupar un lugar central en la Iglesia. Y eso sucedió con la renuncia de Benedicto XVI. Llevó adelante la teoría del poliedro, figura geométrica de inclusión que sirve para unificar diferentes realidades.

La referencia a la “alegría” en la anunciación de la fe y la invitación a la Iglesia a “salir” de las certezas teológicas y la autorrefencialidad fueron gestos muy bergoglianos, que sus amigos le reconocen desde siempre.

Obstáculos

Sin embargo, sus problemas en el Vaticano son múltiples porque tiene una visión totalmente novedosa del poder como servicio, acentuó su rol de “arzobispo de la calle”, propone tolerancia a fenómenos antes condenados y dialoga con otras religiones. Todo esto le generó desconfianza, recelo y ningún apoyo de la Curia romana. Sin duda Francisco todavía se debate entre los desairados del poder como el Cardenal Bertone, los dueños del IOR (Instituto para las Obras de la Religión, Banco Vaticano) que fueron desplazados en el afán de Francisco de hacer todo transparente, pero a él no parece preocuparle. Suele decir: “Yo no soy el patrón de la Iglesia, me la dieron en alquiler sólo por algunos años”.

De ser así, y creemos que lo es, el mundo espera alborozado la apertura de la Iglesia que ofrece este maravilloso inquilino.

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Cristina Bulacio