Por Fabián Soberón - Para LA GACETA - Tucumán

Es conocida la afinidad de Günter Grass con las filas del nazismo en la juventud. Pero esa militancia ciega fue un episodio revelado, al menos públicamente, ya en la vejez, cerca de la muerte. Sin embargo, nadie olvida que su fervor nacionalista fue un hecho real, un suceso ligado a la experiencia. Nadie olvida que Grass, como Céline o Pound, fue hitleriano: nazi. Su adhesión es como una sombra funesta que ilumina el futuro. ¿Puede alguien escapar a su propio pasado? Quizás habría que pensar en la necesaria y difusa cuestión de la distinción entre autor –individuo de carne y hueso– y pieza literaria. ¿Debemos olvidar la voz embriagadora de Bardamu en Viaje al fin de la noche si recordamos que Céline fue el furibundo francés que defendió a los nazis? ¿Debemos dejar de leer Años de perro si recordamos que su autor saludó las límpidas manos blancas del Führer? El premio Nobel posa su pie equitativo sobre los filonazis y los antifascistas. Como si fuera un imperativo estético, leamos las novelas de Grass y no olvidemos la figura joven y fresca que admiraba a los viejos nacionalistas xenófobos. La juventud es el pasado. Las notables páginas están cargadas de presente y de futuro.

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Fabián Soberón - Novelista, ensayista,

crítico literario.

PERFIL

Günter Grass nació en Danzig, en 1927. Se hizo escritor después de haber recibido una sólida formación como escultor y dibujante. En 1999 recibió el Premio Nobel de Literatura y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su obra comprende poemas, dramas y, sobre todo, novelas. El tambor de hojalata es una de las cumbres de la literatura europea contemporánea. Este libro integra, junto con Años de perro y El gato y el ratón, la célebre “Trilogía de Danzig”. Su fama se ha cimentado sobre estas y otras obras maestras como Es cuento largo o A paso de cangrejo. Testigo de su época en permanente lucha contra el silenciamiento del pasado, entre su producción de carácter ensayístico y autobiográfico destacan Mi siglo, Cinco decenios, De Alemania a Alemania y su controvertida Pelando la cebolla.