SERRAT

Nació: el 27 de diciembre de 1943, en Barcelona.

La familia: tuvo un hijo en 1969 (Manuel), fruto de una relación con la modelo Mercedes Domenech. Casado desde 1978 con Candela Tiffon, junto a quien fue padre de dos mujeres (María y Candela).

El debut: fue con el EP “La guitarra”, que incluía cuatro canciones.

El género que lo distingue: la canción de autor.

Aquellos comienzos: “ amargura no he tenido nunca. La vida es y ha sido muy generosa conmigo, no tengo resabios, se duerme mejor”.

Los años del franquismo, desde afuera: en 1975 se declaró en contra de la pena de muerte y de las medidas represivas de Franco, lo que lo obligó a exiliarse por un año en México. Sus discos fueron retirados y censurados. Tampoco pudo realizar giras por América Latina, ya que las distintas dictaduras le negaban la entrada a esos países.

Los años del franquismo, en primera persona:  “el exilio siempre es malo, es un castigo históricamente, un castigo de ofensiva. El exilio español lo escogió la gente para no ser asesinados o masacrados como hubo miles. No es bueno para el español ni para el de ningún otro país. La vida no está hecha de cosas buenas, sino sólo de cosas, y en ellas hay las que son maravillosas y conmovedoras y las que son difíciles y dolorosas. Está hecha de todo esto”.

La postura sobre el festival Eurovisión: lo eligieron para representar a España en la edición de 1968, pero se retiró porque no lo dejaban cantar en catalán.

El artista: escribió más de 400 canciones y con su guitarra musicalizó poemas de Antonio Machado, Rafael Alberti, Miguel Hernández y Mario Benedetti, entre otros. “Mediterráneo” fue considerada por la revista Rolling Stone la mejor canción española de todos los tiempos. Su discografía -en español y en catalán- orilla las 40 producciones..

El estilo: pura sobriedad. De pie o en una banqueta, siempre con la guitarra al hombro, elegante en su sencillez, y regalando canciones con su fraseo tan particular.

La salud delicada: el cáncer de vejiga le deparó duros tratamientos y una operación, en 2004. En 2010 le extrajeron un nódulo de un pulmón.

Puro fútbol: es fanático de Barcelona, aunque también simpatiza por Boca, por Universidad de Chile y por Independiente Santa Fe de Bogotá.

Algo de cine: actuó en los largometrajes “Palabras de amor”, “La larga agonía de los peces fuera del agua”, “Mi profesora particular” y “La ciutat cremada”. Fue entre fines de los 60 y principios de los 70. “Nunca fui un gran actor”, se sinceró “Nano”. También aparece en documentales y, por supuesto, filmes de conciertos.

El legado: “Su profundo y brillante estilo de composición, su poesía tanto en español y catalán, su estilo lírico aunado a su único y magnífico talento convierten a Joan Manuel Serrat en una figura musical atesorada y de leyenda. A través de su talento, arte, pasión y dedicación a su oficio, su obra ha llegado a sus admiradores por el mundo. Acumuló logros artísticos y sociales, así como una profunda contribución a la cultura hispana” (de la Academia Latina de Grabación, cuando fue distinguido con el Premio a la Persona del Año en los Latin Grammy).

¿Y el retiro?: “les quiero advertir que no pienso retirarme

RAPHAEL

Nació: el 5 de mayo de 1943, en Linares.

La familia: casado desde 1972 con la periodista y escritora Natalia Figueroa. Al igual que Serrat, es padre de tres hijos, en su caso dos varones (Jacobo y Manuel) y una mujer (Alejandra)

El debut: “Te voy a contar mi vida” y “A pesar de todo” fueron los primeros singles, grabados para el sello Philips.

El género que lo distingue: la balada romántica.

Aquellos comienzos: “¿enseñarme? A mí no me ha enseñado nadie. El hambre y la penuria son los que han afinado mi voz”.

Los años del franquismo, en primera persona: “vivíamos con lo que había en el presente. De ahí a preferir a Franco hay un abismo. Porque había dos caminos; o te quedabas en casa o te ibas, por tus ideas, muy lejos de los tuyos. En mi caso elegí transitar la España que me tocaba, como hicieron millones de compatriotas”.

La postura sobre el festival Eurovisión: representó dos veces a España, en 1966 y 1967. Quedó entre los 10 primeros en ambas ocasiones, pero lejos del podio.

El artista: al superar los 50 millones de discos vendidos en todo el mundo le fue conferido el Disco de Uranio. Es el único cantante español que lo obtuvo. Grabó en inglés, francés, alemán, portugués, italiano y japonés, siempre asistido por los mejores compositores españoles, desde Manuel Alejandro a José Luis Perales.

El estilo: puro histrionismo. No canta los temas: los actúa con el cuerpo y con mil expresiones del rostro. El vestuario, un lujo y siempre de negro, es otro de sus sellos distintivos.

La salud delicada: la hepatitis B y el consumo de alcohol lo pusieron contra las cuerdas, hasta que en 2003 recibió un trasplante de hígado y se recuperó asombrosamente.

Puro fútbol: “no a todo el mundo le gusta el fútbol, pero vamos a terminar todos futboleros por narices. No se pueden dar 18 partidos todos los días por televisión”.

Algo de cine: su filmografía se inicia en 1963, con “Las gemelas”. Luego actuó en varias películas, entre las que sobresalen “Al ponerse el sol” y “Digan lo que digan”, ambas dirigidas por Mario Camus y en las que Raphael interpreta sus canciones. Este año volveremos a verlo en “Mi gran noche”, dirigido nada menos que por Alex de la Iglesia.

El legado: “a veces he pensado que es un hecho singular e irrepetible el fenómeno Raphael y el de su público. ¿Quién más, después y a lo largo de cinco décadas sigue provocando esta mezcla de pasión, respeto, admiración y cariño? En España lo desconozco, ningún otro artista ha sido tan querido, admirado, fotografiado, grabado, seguido y esperado, Y en el resto del mundo existen sólo unos pocos casos similares. ¿Alguna vez te has planteado, Raphael, cuánta gente has unido? Somos una gran familia que vivimos por todo el mundo. A cualquiera de nosotros pueden dejarnos solos a cientos o miles de kilómetros de nuestra casa, que podemos asistir a un concierto de Raphael y conocer o reencontrarnos con gente y sentirnos en nuestro mejor ambiente” (del libro “50 años de Raphaelismo”). 

¿Y el retiro?: “Yo no tengo ni fecha de jubilación ni de caducidad”.