Todos hablan de eso, pero evitan hacerlo en voz alta para no tener problemas con la familia. Desde el jueves a la noche, no existe otro tema de conversación en el barrio Elías Pérez Sur de Famaillá que no sea el crimen de una mujer. El cuerpo fue hallado hace 10 días a la vera de la ruta 157, a la altura de la localidad de Río Colorado, y hasta esta semana se desconocía su identidad.

Cinthia Johana Moyano Trejo tenía 23 años y era hija única. Vivía junto a sus padres en una casa del barrio Elías Pérez Sur, frente a la vieja ruta 38. La joven salió de su casa el 13 de marzo, sin decir a dónde iba. Según le dijeron sus padres a la Policía, no denunciaron su desaparición porque eran frecuentes las ausencias de su hija.

“Ella estaba dos días en su casa y se iba 10”, confirmaron los vecinos, que además la describieron como “una chica rara”. Las pocas personas que se animaron a referirse al tema pidieron que se preserven sus identidades para evitar problemas con los padres de la joven. LA GACETA buscó a los Moyano Trejo en su vivienda, pero nadie respondió.

Sospechas

Según comentaron los vecinos, el papá de Cinthia trabaja desde hace varios años como electricista en la Municipalidad de Famaillá y la mamá es ama de casa. Respecto a la víctima, señalaron que no estudiaba ni trabajaba. “Era muy rara, nunca se la veía con nadie y no saludaba a nadie en el barrio. Bueno, los padres tampoco saludaban”, agregaron los vecinos.

Los comentarios comenzaron a circular por el barrio el jueves a la noche, cuando llegó la Policía y allanó la casa de los Moyano Trejo. “Sé que se llevaron algunas pertenencias de ella”, contó una vecina. “Justo decíamos con unos vecinos que esta vez los padres ni la buscaban ni se los notaba preocupados”, comentó la mujer.

Algunas personas que viven cerca de la casa de la víctima aseguraron que solían escuchar peleas de la joven con su mamá. “Ella era agresiva con los padres, una vez le quiso pegar a la madre”, afirmó.

Huellas dactilares

La mamá de Cinthia se acercó a la Policía cuando se enteró de que el cuerpo hallado tenía una pulsera de color marrón, con imágenes de santos. Como la mujer tenía una igual, comenzó a sospechar y se presentó el domingo en la división Homicidios, a cargo del subcomisario Javier Hidalgo.

Si bien el cuerpo estaba en estado de descomposición, los investigadores habían conseguido tomar registro de sus huellas dactilares, que fueron comparadas con las del documento nacional de identidad de la joven y, de esa manera, confirmaron que se trataba de la misma persona.

Un vecino de Río Colorado, una localidad ubicada al sur de la provincia, encontró el cadáver el miércoles 18 a la mañana. El hombre se sorprendió al percibir un mal olor que emanaba de una orilla de la ruta 157 y se acercó para tratar de descubrir qué era. Allí advirtió que se trataba del cuerpo de una mujer. Según los peritos, vestía solamente una bombacha, estaba atado, tenía una bolsa en la cabeza y estaba envuelto en una frazada.

La fiscala de Instrucción de la VI° Nominación, Adriana Reinoso Cuello, revelaría después los resultados de la autopsia: la mujer había fallecido como consecuencia de un golpe, que pudo ser producido con un elemento cortante como un hacha o un machete. Los investigadores trabajan para tratar de develar al autor del crimen, que hasta ahora no fue identificado.

El caso se maneja con hermetismo tanto de la Policía como de la Fiscalía. Sin embargo, se pudo conocer que el cuerpo no presentaba signos de abuso sexual y que el crimen no habría sido cometido en el mismo lugar donde se halló el cadáver.