“Cuando empecé a trabajar aquí, ocho años atrás, creamos un área para brindar asistencia técnica continua a los ganaderos de la zona, sean o no asociados. Somos pioneros en este tipo de actividades ya que la mayoría de las cooperativas agropecuarias tienen el foco puesto en la agricultura”, dijo el médico veterinario Carlos Romero, 40 años, asesor en ganadería de la cooperativa Malabrigo, ubicada al noreste de Santa Fe, a 300 km de la ciudad capital. Y detalló que “el objetivo es promover planteos mixtos para lograr sustentabilidad y mayor equilibrio ante adversidades climáticas”.

Los productores de los alrededores de Malabrigo son medianos y chicos, cuentan con unas 300 cabezas de bovinos y el 90% hace cría y recría, además de agricultura. “Los suelos no tienen aptitud como para dedicarse 100% a producir granos. Aún así, cuando empecé, como la ganadería andaba mal, muchos se iban de la actividad. En plena expansión de la soja, algunos hasta levantaron los alambrados. Pero después se dieron cuenta de lo arriesgado que es apostar a un solo rubro”, indicó en una entrevista en el sitio de noticias www.fyo.com.ar

Extensión

El área ganadera de la cooperativa lleva adelante una tarea de capacitación y comunicación, con distintas estrategias, en una amplia gama de temas que surgen de la demanda de los ganaderos.

“Armamos grupos de 20/30 productores y brindamos cursos teórico-prácticos de condición corporal, recría de vaquillas, inseminación artificial, selección de toros, control del renoval, entre otros. Incluso, hacemos giras para ver casos exitosos con la idea de adaptarlos y replicarlos en la zona”, contó.

A esto se agrega la extensión para ganaderos mayores y jóvenes. “Hace unos cinco años formamos grupos para ambas edades, porque detectamos que tienen necesidades particulares. En el caso de los jóvenes, son hijos de productores que terminaron el secundario y siguen trabajando en el campo con sus padres. Hacemos foco en cuestiones técnicas y económicas, porque en el mediano plazo dirigirán los establecimientos”, aseguró.

Recientemente, el profesional hizo cursos de nutrición animal. “Elegí los de MBG Ganadería porque sus docentes tienen gran experiencia en el centro-norte del país y los software son muy prácticos para formular dietas y hacer el seguimiento a campo”, aclaró.

Con respecto a la dinámica de trabajo el técnico explicó: “Cuando el productor nos consulta por un lote para destetar y recriar, por ejemplo, hacemos una primera recorrida del establecimiento y vemos qué alimentos tiene y cuándo quiere sacar la recría. Algunos buscan vender en febrero para capturar los mejores precios y otros lo retrasan hasta agosto”. Entonces, se planifica el manejo, la sanidad y la alimentación. “Al comienzo, mientras los animales se habitúan a la dieta, los visito semanalmente y puedo ajustar el software en el terreno”, subrayó.

Por último, Romero se refirió a las variables que inciden en el avance de las empresas ganaderas, además de los conocimientos. “La rentabilidad está dada por distintos factores. El productor puede manejar algunos de ellos: aumentando la cantidad y los kilos de terneros destetados, gerenciando los recursos forrajeros y ajustando nutrición y sanidad. En los parámetros externos, como el precio, no puede influir; por eso, desde la cooperativa lo ayudamos en la comercialización. En cuanto a lo macro, el ganadero está en la gatera y espera para seguir invirtiendo. Alguien tiene que decir el norte está allá, el objetivo a 10 años es éste, el sector necesita conceptos claros”, concluyó.