Una contaminación interna. Ese es el resultado del estudio que el departamento de Saneamiento Básico del Sistema Provincial de Salud (Siprosa) realizó en las tomas de agua de la casa de Franklin Adler, un ingeniero y ciudadano de Yerba Buena. “Creemos que existió un problema en su tanque de provisión”, explicó la doctora Graciela Ojeda, jefa de esa área.

A fines de febrero, el Siprosa recogió muestras de agua en la vivienda de Adler, situada en la calle Quito al 2.400, y en los alrededores, luego de que él difundiera entre sus vecinos un análisis que solicitó al Siprosa, al advertir cierta turbidez en el agua corriente.

En ese primer documento, se leía que el organismo había categorizado al agua como “no apta para consumo humano” en los parámetros bacteriológicos analizados, según lo establecido por el Código Alimentario Argentino (CAA).

No obstante, los nuevos resultados indican que no hay contaminación en ese sector. En cambio, sí se advierte un inconveniente en el domicilio de Adler.

Desde la Sociedad Aguas del Tucumán (SAT) afirmaron que se efectúan unas 6.000 muestras anuales en todo el territorio provincial, a fin de garantizar la calidad del líquido. Dijeron, además, que un proceso de recolección debe seguir protocolos internacionales, y que existen distintos parámetros para medir la contaminación.