El amanecer alumbra en el pueblo otro día sitiado por el agua. A Paula Zelarayán (18 años), de Los Agudo (Simoca), la embarga una rara sensación de alivio y angustia. Cuenta que este jueves se cumplieron 10 días desde que las aguas del río Medinas desbordaron para transformar un tramo de 13 kms de la ruta 331 en un brazo de ese cauce. Y es en esta misma jornada en la que la joven abandona el lugar con su familia, harta de la desgracia que significa vivir atrapada en medio de una corriente interminable de líquido barroso y a veces pestilente. “Aquí ya no hay futuro. Si a veces uno no puede salir ni a comprar un pan. Por eso nos vamos al barrio Tagusa de Aguilares. Es más seguro y ahí podré seguir estudiando. Por estos lugares ya no tenemos ni transporte. Además el agua nos llevó los últimos animalitos que teníamos”, contó Paula. Dos carros cargados con muebles y tirados por un tractor, se abrieron paso por medio de la ruta anegada, mientras que Paula y su madre, Selva Rodríguez, perdidas entre el cargamento, agitaban sus manos hacia los vecinos que la despedían. Entre esta gente hay varios que también maquinan irse a vivir en un sitio más digno. “Mire, este lugar ya se hizo para las garzas nomás” advierte Selva, mientras que una bandada de aves revolotean en los alrededores y se posan finalmente a una orilla del cauce que corre por la ruta.

Ayer a la noche llovió y el río Medinas aumentó en dos ocasiones su caudal. El agua también incrementó los padecimientos de los lugareños: la inundación que se mantenía en la ruta volvió a ingresar a las casas. A lo largo de los 13 kilómetros anegados, además de Los Agudo, está el paraje La Junta. En total son 240 las familias damnificadas. Las dos escuelas que funcionan en la zona no dictan clases desde hace varios días porque los alumnos y docentes no pueden acceder a esos establecimientos.

“En lo que va del año sufrimos seis desbordes del Medinas. Y es que en este tramo el cauce tiene como cuatro cortes. No existen las barrancas y por eso apenas llueve, las aguas se vienen hacia nosotros” relató Leonardo Romero.

El desmadre del río se devoró cientos de hectáreas de tierras agrícolas que se extendían a su orilla. También destruyó y dejó enlamados otros extensos terrenos con cañas de azúcar y chacras. La inundación más severa, que se produjo hace más de una semana, y que todavía no termina de escurrirse, arrastró cerdos, algunos vacunos y aves.

“Esto sucede porque nunca se trabajó con seriedad en el río. En el invierno vienen las máquinas, mueven un poco la arena y se van. Nadie controla nada. Y lo que se hace es para que se diga que vinieron, pero no se soluciona nada” manifestó indignado Omar Gómez. “Es verdad que llovió bastante, pero si se hubiera trabajado en el dragado y defensa del Medinas, la creciente hubiera pasado rápido, sin hacer daños” agregó. El hombre confesó que perdió todos sus cultivos de caña de azúcar, maíz y varios animales.

“En verdad a todos nos dan ganas de huir de este lugar. Es que nos quedamos sin cosechas y encima endeudados” apuntó. Los Agudo y La Junta desde hace décadas sufren inundaciones frecuentes, pero nunca fueron de la magnitud de ahora.

“Lo que pasa es que el río está más enlamado. Se quedó sin barrancas. El piso está a la altura de la ruta. Por eso cuando apenas llueve, ya sale”, observó Omar. El agricultor recordó que era niño cuando comenzó a padecer las vicisitudes de las crecientes. “En ese entonces uno jugaba, se divertía con el agua. Ahora uno se angustia. Sufre mucho este problema por todo lo que pierde” remató. En Los Agudo algunas viviendas comenzaron a desplomarse ante la erosión que practica el agua en los cimientos. De ahí que comenzaron a ser evacuados y reubicados en casas alquiladas por la comuna.

Bolsones no, máquinas sí
En Los Agudo y La Junta en los últimos días se intensificaron las tareas de asistencia a los damnificados a través de operativos solidarios que llegan desde distintos puntos de la provincia y otro que lleva adelante la comuna de Nueva Trinidad, de cuya jurisdicción son los parajes. A los vecinos les vienen entregando mercaderías y además medicamentos en los casos necesarios. Aunque éstos reconocieron la ayuda, lanzaron una advertencia: “mas que bolsones, exigimos el envío de maquinas que –señalaron- vengan a solucionar el problema del río. No podemos seguir viviendo así, amenazados permanentemente por el Medinas y perdiendo nuestras cosechas”, remarcó Juan Núñez. También se exigió que las tareas de acondicionamiento de los canales se realicen adecuadamente y no solo en algunos sectores.

El río Gastona volvió a crecer ayer y a la altura de Piedra Grande arrasó los trabajos de defensa que se habían realizado con maquinarias de Vialidad de la Nación, Ministerio del Interior y otras particulares. Vecinos de la zona a expresaron su preocupación ante este hecho que, según dijeron, vuelve a dejar expuesta la zona a sufrir otro desborde del cauce. “No solo que nos quedamos sin defensa en el sector en que desbordó el Gastona hace 10 días, arrasando El Molino y La Angostura, sino que además nos quedamos sin maquinarias para que se vuelvan a encarar los trabajos”, dijo Alberto Sarmiento.

RUTA CORTADA
En la 65, que va a Las Estancias, se produjeron 50 derrumbes

Una de las rutas más afectadas por las tormentas e inundaciones de la semana pasada es la 65, que continúa cortada. Este camino, que depende de la Dirección Nacional de Vialidad, comunica Concepción con la localidad catamarqueña de Las Estancias. De acuerdo con lo que se informó, se produjeron unos 50 derrumbes a lo largo de ese camino. En este momento se puede llegar sin problemas desde Concepción hasta Alpachiri y desde allí avanzar apenas 10 kilómetros. De ahí en adelante está cortado. Personal del distrito Tucumán de la institución y de otras provincias de la región trabaja para arreglar el camino, que es de ripio consolidado. De todos modos, se aclaró que pasarán algunas semanas antes de que se pueda volver a circular. Por esa razón, aquellas personas que quieran ir desde Tucumán hasta Las Estancias deben circular por la ruta 38 hasta La Merced, en Catamarca y, desde ahí, tomar la ruta 1 de esa provincia.