“El mejor modo de expresar los valores radica en la conducta”. Peter Senge (Experto en Aprendizaje Organizacional)
Desde el Hamlet de Shakespeare, en el que el personaje del príncipe dice la frase más famosa de la literatura universal “Ser o no ser, esa es la cuestión”, las organizaciones también se debaten consciente o inconscientemente entre la confusión, la inestabilidad y la incertidumbre de cómo deben vivir, actuar, comportarse frente a los demás. Ser o Parecer.
Ser, tiene que ver con su esencia, su naturaleza, “lo que es”. Parecer es actuar, representar un papel. Encuentro la manera de encarar esta tensión logrando que la imagen proyectada esté sólidamente cimentada desde adentro, plantea Marco Arru, director de Comunix y consultor en Comunicaciones Organizacionales.
A la necesidad de toda organización de ser reconocida en la sociedad, se suma, por ejemplo, la de poder incorporar a sus equipos a los mejores profesionales, y poder atraerlos depende de su Marca Empleador. “El prestigio como un excelente lugar para trabajar, requiere de políticas y procesos de RRHH, Comunicación Interna y líderes comprometidos que actúan en consecuencia”, sostiene el consultor y conferencista.
La construcción de una imagen positiva es un desafío para las organizaciones. “El beneficio es que si el personal está comprometido participa activamente en esa construcción, al estar orgulloso y en la proyección hacia los públicos externos, quienes tendrán argumentos sólidos para creer en esa imagen”, puntualiza.
Según el director de Comunix, se precisan líderes que lideren desde el ejemplo, que estén atentos a reforzar los comportamientos adecuados a través de recompensas y beneficios, y que recuerden que para proyectar una imagen deseada y lograr una reputación en el mercado, solo es posible hacerlo desde adentro hacia afuera.
Compromiso
“El personal es la mejor fuente de información para que los grupos de interés nos conozcan”, remarca. Además, los colaboradores pueden ser grandes aliados y una gran ayuda para afrontar toda crisis. Un colaborador comprometido da su mejor aporte a nivel laboral y además, se convierte en un embajador de la marca ante su círculo de influencia y la comunidad.
“El personal tratará a los clientes como la empresa los trata a ellos, y los clientes tratan a la empresa como fueron tratados por su personal”, postula.
A su criterio, la comunicación interna no se puede aislar de la comunicación externa. La comunicación empresarial es una sola. Lo que se dice afuera repercute adentro y viceversa. Se trata de un ecosistema donde no hay adentro y afuera, acota.
“Lo que determina la elección no es aquello que es común a un tipo de producto o de servicio, sino exactamente lo contrario: lo que es singular. La singularidad se comunica, obviamente, pero antes, se produce. Es en el hecho singular del hacer y del comunicar, el cómo, cuándo lo que ha sido hecho (productos o servicios) adquiere significado y valor. El cómo es subsidiario de la Cultura organizacional, y ella transforma el quién y los qué en Personalidad y Estilo corporativos: componentes cualitativos de la imagen”, ha definido Joan Costa, especialista en Imagen Corporativa.
El todo es más que la suma de las partes.
Es importante lograr el alineamiento, la vinculación estratégica del personal para “empujar todo en la misma dirección”, completa Arru.
Muchos de los problemas en las organizaciones están relacionados con una mala gestión de la comunicación. Se generan conflictos y situaciones que dañan la eficiencia, la productividad y el clima laboral, dice el experto. No resolver a tiempo estos problemas provoca consecuencias que afectan los objetivos del negocio y los beneficios de la organización, así como a la reputación y a la imagen. Es competencia de quienes conducen la empresa reconocer estas dificultades, intervenir y mejorar la salud de las conversaciones, considera. Con conciencia, siempre es posible lograr un mejor lugar para trabajar y los resultados llegarán por añadidura.
El desafío es pensar de manera global y descubrir las ventajas de comunicar de forma integral al personal, clientes, accionistas, comunidad y la sociedad. Hay que considerar a la organización como un sistema y a la comunicación como la energía que la pone en marcha o no, indica el especialista en Comunicación Interna.
La gestión estratégica, dedicada, planificada y centralizada de las comunicaciones internas nos permitirá entre otras cosas, estimular a las personas para acompañar la gestión y ayudar a sostener la imagen corporativa, finaliza Arru.