Estaban a merced de una pareja de asaltantes, una adolescente de 18 años y un joven de 25, cuando uno de sus vecinos se percató de que Ricardo Salomón, de 59 años, y su madre, una mujer en padecería demencia senil, habían sido reducidos por ladrones que habían conseguido meterse en la casa en donde viven.

El asalto ocurrió el lunes al mediodía y el sigilo de los uniformados permitió que en la detención las víctimas no sufrieran heridas. Fuentes policiales informaron que ese día, una joven golpeó las manos en la vivienda de Salomón y le pidió si le podía convidar un vaso con agua. La víctima accedió al pedido de la asaltante pero, al abrir la puerta para poder alcanzarle el vaso, fue atacado por el cómplice de la adolescente que lo empujó hacia el interior de la casa.

Una vez que los asaltantes estuvieron dentro de la vivienda, redujeron a Salomón y la maniataron con una soga. Después fueron hasta la habitación en la que estaba la madre de la víctima, la golpearon y después la ataron. Recién ahí comenzaron a revolver la casa buscando qué podían llevarse. Luego de desordenarlo todo, comenzaron a embalar las cosas que tenían pensado robar. Pero un vecino de los Salomón se había percatado del accionar de los asaltantes y llamó a la Seccional 5ª para denunciar el robo.

Al cabo de unos minutos, los policías a cargo del comisario Cándido Galván, jefe de esa seccional, llegaron al domicilio de las víctimas y llamaron a la puerta. Los asaltantes actuaron con celeridad. Desataron a Salomón, le dijeron que atendiera a los uniformados y ellos se sentaron en un sillón simulando visitar a unos parientes. Antes le ordenaron a Salomón que le diga a la Policía que no pasaba nada. Pero él logró hacerle una seña a los efectivos, que comprendieron lo que en realidad estaba pasando. Los detenidos son una joven de 18 años y un hombre de 25.