El clima de negocios podría mejorarse con relativa rapidez mediante unos cuantos gestos que den cuenta del final de la etapa de irracionalidad que caracterizó a la conducción económica en los últimos años (sinceramiento estadístico, levantamiento de trabas a las exportaciones, compromiso de menor arbitrariedad en las intervenciones en la economía), indica Federico Muñoz & Asociados.

Pero recuperar la salud de la macro demandará bastante más tiempo y esfuerzo. Bajar la inflación, devolver competitividad al tipo de cambio y reducir sustancialmente el déficit fiscal exigirá pericia técnica, capacidad comunicativa y paciencia para la maduración de los logros. Además, la tarea seguramente entrañe un costo político no despreciable, advierte.

De todas maneras, la próxima administración de Gobierno deberá alcanzar los consensos necesarios para delinear un plan económico que corrija, en el corto plazo, los desequilibrios, con el fin de que no se hipoteque el crédito político del mandatario sucesor. “Creemos que un equipo económico solvente y con respaldo político no debiera encontrar obstáculos insalvables para llevarla adelante un plan en ese sentido”, considera la consultora privada.