Ser musulmán en un mundo cristiano y en medio de graves conflictos mundiales no facilita las cosas. Las guerras del Medio Oriente contribuye a crispar a quienes sólo viven su confusa identidad bajo un ángulo negativo, solidarizándose con las víctimas hasta el extremo de victimizarse a sí mismos y caer en la judeofobia primaria y visceral. Es por eso que algunos eligen huir de la incertidumbre, definiéndose a partir de lo religioso bajo su rostro menos tolerante. Una manifestación de orgullo y provocación. ¿Me miran con desconfianza? Temen que con la tez mate y la nariz aguileña que tengo lleve una bomba en la mochila? No los defraudaré, seré lo que ustedes han querido que fuera: un fanático dispuesto a todo...

© LA GACETA

Alicia Dujovne Ortiz - Escritora argentina que vive entre París y Buenos Aires. Este es un fragmento de un artículo publicado aquí el 3 de diciembre de 2006.