La ansiedad, la urgencia, la imprudencia suelen ser a menudo las causas de muchos accidentes, no solo viales. Enero y febrero son los meses más esperados por aquellos que han pasado todo el año trabajando, sino también haciendo frente a otras responsabilidades y a distintos tipos de problemas. Hay quienes eligen viajar en vehículo a otras latitudes, razón por la cual antes de lanzarse a las rutas hay que tomar todas las precauciones del caso para evitar situaciones desafortunadas.

Por ejemplo, si viajará por primera vez a un lugar en el territorio nacional, conviene consultar acerca del estado de las carreteras y las posibles combinaciones para no extraviarse, así como para encontrar mayor seguridad. Si el destino se realiza a países limítrofes no está de más consultar a través de internet a las embajadas acerca de sobre las normas viales de esos países que suelen diferir del nuestro, así como para recabar otros datos útiles.

Mañana tendrá lugar el recambio en los destinos turísticos. Siempre es bueno recordar los consejos de la asociación civil “Luchemos por la vida”. Sus especialistas afirman que muchos conductores creen que es mejor conducir de noche porque hay menor circulación de vehículos y también se evita el agobiante calor; además se llega de día y se lo aprovecha mejor. Sin embargo, viajar de noche, triplica el riesgo de muerte porque el sueño es inevitable y disminuye en gran medida los reflejos y la capacidad de reacción.

El ritmo biológico normal de cada persona, hace que esté acostumbrada a dormir de noche. El conductor ideal, capacitado para conducir de noche con menos riesgo de quedarse dormido o dormitar, sería aquel que normalmente durmiese de día y condujera de noche. Si no se tuvo el descanso suficiente o se trabajó hasta horas antes de partir, es doblemente riesgoso y mucho más lo es si la persona cenó abundantemente y bebió alcohol.

También influye la monotonía del paisaje, la menor visibilidad; la posibilidad de encontrar en la ruta un animal que se cruza, autos sin luces reglamentarias, y los encandilamientos.

En la zona de las playas, siempre es conveniente respetar las indicaciones y las advertencias. El domingo pasado, tres jóvenes tucumanos que se metieron al mar, a las 5.30 de la mañana, y por circunstancias que se desconocen, comenzaron a ahogarse. Afortunadamente, turistas que ocasionalmente caminaban por la playa escucharon sus pedidos de auxilio y avisaron a tres policías que se hallaban en las inmediaciones. Los muchachos fueron rescatados y llevados al Hospital Municipal, donde finalmente se recuperaron, según consignó LA GACETA.com.

Aquellos que viajan a otros países, deberían tomar nota al llegar a destino sobre los lugares más inseguros de una ciudad para evitar frecuentarlos o, en todo caso, hacerlo con la debida prudencia.

Tomar precauciones, seguir las recomendaciones ayudan a que un viaje sea grato y cumpla con el objetivo buscado: conocer, descansar, pasear, divertirse. Y aunque generalmente no se piense en ello contribuyen a preservar la vida que puede perderse por alguna negligencia vial u otro tipo de imprudencia. No se trata de viajar con miedo, sino de prever la mayor cantidad de riesgos posibles para evitar malas sorpresas.