Las palabras de “Gumpy” Valenzuela en la entrega de premios de la Federación Tucumana de Voleibol son valederas. La entidad necesita contar con una casa propia, un lugar de encuentro de todas las entidades que practican este deporte en la provincia. Es una necesidad fundamental. Pero antes que llegar a esa instancia, las afiliadas deben unirse, establecer un rumbo y luchar diariamente por la consolidación de la actividad. No pueden los delgados ir los lunes a la sede sólo a retirar el programa de partidos, fijarse si sirven a sus intereses y volver la semana siguiente a realizar el mismo trámite. La Federación somos todos. No hay una mesa que divide a los dirigentes federacionistas de los delegados de los clubes. Todos tiene los mismos intereses. Todos se necesitan. Ninguna pata debe faltar para que la entidad madre funcione a la perfección. Cuando todos y cada uno entienda que es la Federación y para qué existe, se podrá hablar de una sede social que más que necesaria es imprescindible para que el voleibol se haga grande de una vez por todas en Tucumán.
El voley necesita una sede propia
Por Alfredo Cozzitorti