LA MEMORIA DE LOS MOZOS
Agudas observaciones sobre los más diversos temas de la vida cotidiana nos brinda siempre con humor Jorge Álvarez en la columna “La otra cara de la moneda”. Hace poco, nos hizo compartir la envidia que todos tenemos por la asombrosa memoria de los mozos de los restaurantes (3/12). Privilegiada, ¿quién lo duda? Pero, ¿qué pasa con aquellos que no recuerdan ni siquiera el día del cumpleaños de la madre, de la novia, o de la esposa? Buenas noticias: si su vocación es ser mozos, hay para ellos “científicas” esperanzas. Está verificado que el trabajo de mozo desarrolla la memoria. Bien dice el refrán que la necesidad lo hace al hombre. Científicos argentinos realizaron una investigación pionera sobre el asunto, que se publicó en la revista Behavioural Neurology en 2009. Un comentario sobre ella apareció en el diario La Nación (9/8/09) y lo aprovecho. El hoy “popular” neurocientífico Facundo Manes y su equipo diseñaron un innovador experimento para entender qué estrategias emplean los mozos para recordar los pedidos. Iban a un restaurante ocho personas, y luego de hacer el pedido cambiaban de lugar en la mesa, para observar el comportamiento del mozo que los atendía. Dicho en trazo grueso, algunos mozos asocian las caras de los comensales y los lugares. Otros, solamente el pedido con los lugares. Con la diaria experiencia desarrollan la memoria espacial. Manes la llama memoria de trabajo, que no dura solo segundos como se cree. Y es resistente a las interferencias. ¿Es importante el quehacer de los mozos? Vaya si lo es. En un artículo aparecido en un periódico porteño hace muchos años, el fallecido gourmet F. Vidal Buzzi citaba la opinión de Ted Balestrieri, ex presidente de la National Restaurant Association norteamericana, quien afirmaba que el servicio puede “salvar” a un restaurante, aun más allá de una cocina regular. Los mozos lo saben. En una interesante nota sobre los mozos tucumanos, publicada en el diario del 12/5/12, uno de los consultados -con larga experiencia- dice que “cuando uno los atiende bien, (los clientes) vuelven”. Sí, los mozos son un factor clave para que los clientes vuelvan. Vidal Buzzi nos da, en el artículo citado, las características del mozo perfecto. “Ser un mozo completo es difícil: se necesita tener, contemporáneamente, buenas cualidades de vendedor, psicólogo, diplomático y malabarista, conocer bien los platos y su composición, saber de vinos, ser amable, discreto, simpático, elegante; en fin, una pinturita... Existen quienes poseen todo esto...” Curioso eso de “psicólogo”. Porque en la nota del diario, los cuatro mozos y la moza consultados por la cronista coinciden en que “el mozo es para el cliente una especie de psicólogo”. Ahora bien. De los taxistas también se dice que hacen de psicólogos con los pasajeros. Surge así -dicho sea con humor- esta “profunda” pregunta: ¿a quiénes la gente les hace más confesiones íntimas, a los mozos o a los taxistas? La respuesta es obvia: a los taxistas. ¿Por qué? Pues muy sencillo: porque el habitáculo del auto es como el “cono del silencio” que pomposamente utilizaba el inefable Súper agente 86: nadie puede escuchar las conversaciones.
José E. Santillán
Lizondo Borda 1.137
San Miguel de Tucumán
EL BICENTENARIO
Se terminó el año 2014 con la provincia en estado de emergencia económica desde hace 12 años y nos quedan apenas 18 meses para preparar la fiesta más importante para los tucumanos el próximo 9 de julio de 2016 y que es, el bicentenario de la independencia argentina. El gobernador no se da por enterado, no le importa este tema porque para esa fecha “estará ido” y el que viene asumirá la obligación. No reacciona, no responde a las quejas del pueblo que sí ama su patria, su bandera y que vive orgulloso de la historia de su provincia, tema de total y absoluta importancia que LA GACETA lo reiteró en sus editoriales. Triste pero real es que, ningún político vigente, ninguno de todos los otros que están lanzando sus candidaturas reclamen en sus discursos o prometan el cumplimiento de la ley 7649 del ya lejano año 2005. Al gobierno nacional tampoco le interesa para ellos solo existe el 25 de Mayo del 1810, tampoco es de interés para nuestros diputados y senadores nacionales por su silencio en el Poder Legislativo de la Nación. El 5/12, en esta sección, reclamé al PE en nombre de los jubilados y pensionados provinciales y municipales transferidos a la Nación que semanalmente reclamamos la actualización de nuestros sueldos con el 82% móvil automático, que dictara un DNU y nos designara a nosotros como integrantes del Ente Provincial Bicentenario Tucumán para preparar la fiesta, pero que sea ahora, no mañana, porque el tiempo perdido no se recupera. Sería grosero, ofensivo saber, que el gobernador no quiere gastar dinero para el más importante de los acontecimientos patrio de los tucumanos, con el pretexto de la emergencia económica de la provincia mientras regala exhorbitantes sumas de dineros para celebraciones y fiestas sin nada de importancia.
Ángel Ricardo Salguero
salgueroricardoangel@gmail.com
EL CHANTECLER
La siguiente es una anécdota de la década de 1940. La gente de la noche y del arrabal porteño junto a la de la alta sociedad, le daban vida por su encanto sutil y a veces cruel al tan famoso y ya olvidado cabaret Chantecler. Fue cuna de “minas seguidoras y de hombre bien derechos, tallando tras cartón”. Descollaba Juan D’Arienzo, el Rey del Compás, con su orquesta y sus cantores Alberto Echagüe y Armando Laborde. En el local surgió una persona con un protagonismo tal, que luego se transformó en un personaje. Se trataba de un negro de origen cubano, cuyo nombre no trascendió. Se dedicaba a recibir a los clientes que descendían de sus vehículos y los acompañaba hasta la entrada del local, con una simpatía y generosidad de modales que sorprendía a todos. Su sonrisa agradable, mostraba una dentadura blanca y perfecta, que hacía más atractiva su personalidad, Con su uniforme de gala, la gorra y los guantes blancos, lo hacían parecer a un integrante de la realeza. Era una especie de emblema. D’Arienzo le puso el mote de “príncipe cubano”. Su popularidad iba en ascenso hasta el punto de que llegó a conducir y amenizar los espectáculos que se ofrecían noche a noche. El tiempo quiso que El Chantecler desapareciera bajo la piqueta municipal, pero D’Arienzo ya había compuesto el tango “Adiós, Chantecler”. Para finalizar, quiero agregar una acotación ilustrativa. Estoy pendiente de la difusión de nuestra música a nivel internacional, que suma cada vez más adeptos. Se abren academias donde se enseña a bailar el tango. Como dijo Julio Sosa en el recitado de unos versos de Celedonio Flores: “porque el tango es macho, tiene olor a vida, tiene olor a muerte”, Por eso, querido tango, no te mueras nunca, porque se muere la vida.
Miguel Ángel López
Mzna. F casa 20-Barrio Las Acacias
Yerba Buena-Tucumán
DISCAPACITADOS
La carta del lector Jacinto Barrionuevo (29/12) muestra una situación que se repite y no debiera si se cumpliera la ley N° 8625, iniciativa impulsada por el legislador José Páez, y acompañada por nueve pares, que fue aprobada por unanimidad en diciembre de 2012. Fue necesario un amparo por mora al gobernador de la provincia, en octubre de 2013. Es una norma “operativa”, es decir que no hace falta reglamentación. La persona solo debe presentar el certificado de discapacidad e identificarse como lo hace habitualmente, sin ningún otro trámite. LA GACETA, con buen tino, en el transcurso de 2014 hizo publicaciones al respecto, pero no fue suficiente, debe repetirse la información hasta que se haga carne, ya que el Poder Ejecutivo no hace cumplir la ley y lo que es peor pone obstáculos a las personas con discapacidad en el goce de sus derechos como debiera, según las distintas leyes que tienen rango.
Diana Israilev
dianaisrailev@yahoo.com.ar
DORMIR MENOS, VIVIR MÁS
El ritmo circadiano de los hombres (y de muchos animales y plantas) siempre estuvo a favor de la luz, y toda la naturaleza despierta y trabaja cuando el generoso sol se muestra por el naciente. Luego de un día de luz, a las noches, un sueño reparador de energías, de duración variable según las edades. Veamos: un recién nacido necesita dormir de 20 a 22 horas; los adolescentes, cargados de hormonas y energías, entre 9 y 11; los adultos hasta los 65 años, unas 7 a 8 horas diarias. Después, en la tercera edad (¿y por qué no en la cuarta?) la vida nos posibilita una vigilia prolongada para poder vivir y gozar más de los años que nos quedan. Pero, paradójicamente, los adultos mayores se quejan porque duermen pocas horas, siendo que la necesidad real (con variaciones individuales por supuesto) no sería mayor de 5 a 6 horas puesto que a esa edad no se gastan tantas energías. Tal vez las águilas no se quejan del viento, ni de las térmicas ascendentes, que las ayudan a vivir y que ellas bien las aprovechan para subir en círculos por los cielos y gozar aun mas del bello regalo de los paisajes y buscar sus presas. ¿Por qué quejarnos entonces cuando podemos seguir disfrutando de la vida en todas su facetas, y hasta nos convierte en guardianes del tesoro de nuestros niños y adolescentes? Pero (¡siempre aparece esta conjunción adversativa!) muchos, más mujeres que hombres, debo decir, se quejan y para aumentar sus horas de sueño, de aislamiento, de ausencia de compromisos consigo mismo, de alejarse de la vida, buscan médicos cómplices que recetaran somníferos, tranquilizantes dormicionales o antidepresivos (todos ellos afectan la memoria inmediata) y al día siguiente parecen zombies por la casa. Dormir menos, vivir más. ¡Hay tantas cosas positivas que se pueden hacer en vigilia, como desarrollar otras habilidades, dejando que el impulso creador que todos llevamos se exprese de mil formas, música, pintura, artes varias, lectura, escritura, descubrir el mundo de la computación, adelantar tareas domésticas, tal vez iniciar la carrera que siempre quiso, etcétera. Decía mas arriba que hay un mundo por descubrir cuando la sabia naturaleza (¡y gracias Edison por la luz artificial!) nos permite ver para integrarnos, para mejorar tal vez nuestro entorno, para desarrollar y aumentar nuestra calidad de vida y compartirla con los nuestros. Con Horacio, diremos “carpe diem” (aprovecha el día). ¡Dormir menos, vivir más! No busque interpretar sus sueños. Busque utilizar sus vigilias. Pero, ¿qué me pasa hoy? A estas horas de la madrugada, con el sol aun dormido, ¿por qué será que no tengo sueño? Mejor consulto a un médico.
Federico Vázquez
fedevazqueztuc@gmail.com
NARANJOS
Sería interesante que en la remodelación de la plaza San Martín, se aprovechara para desempestar los naranjos o en todo caso, reemplazarlos por árboles de mayor porte que proporcionen más sombra.
Renato O. Nieva
renatoo57@gmail.com
LA ENFERMEDAD CÍVICA
En su libro “El pecado original de América”, Héctor Murena dice: “ Señor Dios, dame fuerzas para seguir sufriendo, haz que no evite con engaños el dolor para que pueda ser lo que debo”. Le voy a hablar a Ud. del profundo dolor cívico que desde hace algunos lustros me aqueja, agudizándose aceleradamente en estos últimos años. Mi Argentina se está desdibujando, disolviéndose, más, yo le diría que está desapareciendo. Quiero dejar claro aquella frase “todos somos culpables”, que se puso de moda no hace mucho tiempo y digo: ¡no, señor, no la acepto! ¿Y sabe por qué no la acepto? Porque fui y soy una buena ciudadana. Me capacité, trabajé, preparé a mi progenie para ser la que es hoy: excelentes personas, educadas en casa y en los claustros de mi país, prevaleciendo en ambos casos la buena conducta y el buen ejemplo que supimos darles, tanto sus educadores como sus padres. Es por eso que le digo nuevamente: ¡no me cabe lo de la frase que le mencioné! Hice lo que debía hacer en el momento justo, en el lugar correcto y en las funciones que me tocaron desempeñar durante mis largos años, cometí errores, tropecé y eso me ayudó a superarme humana, personal y cívicamente, logrando así ser una verdadera ciudadana. Es por eso que me duele mi Argentina, si todos hubieran hecho lo correcto en el lugar en que les correspondió actuar hoy no estaríamos como estamos. Lo expresado lo quiero aplicar al presente, más concretamente al tema de salud de la población, ningún argentino bien nacido se merece ser aniquilado por el bombardeo de consejos de funcionarios y opinólogos sobre salud que creyendo que así evitarán que se multipliquen las pandemias logrando con esto solamente desatar el pánico y la confusión en el pueblo. La salud pública es una obligación ineludible del Estado, no la cumple. ¿Cómo se entiende que faltando agua potable, vivienda digna, trabajo, ¡educación!, tengamos buena salud? El agua además de calmar la sed, sirve para higienizarse porque sin ella invade la mugre, principal agente de infección. Sin vivienda digna, no se puede cobijar a la familia de las inclemencias climática, en invierno se mueren de frío y en verano se mueren de calor. Sin trabajo no se puede comer y se debilita de esta manera el ser humano que necesita comer para mantener sus defensas altas y de este modo prevenir muchas enfermedades. Actualmente los niños pobres nacen y crecen en medio de los basurales, buscan su alimento entre los desechos para calmar su hambre, buscan algún trapo para cubrirse. ¡De qué prevención hablan los gobernantes para combatir el dengue, la influenza, la tuberculosis, la poliomielitis y el cólera, si por la falta de agua pronto llegará la lepra y otras menudencias! ¡Cómo se puede aceptar que estén devastando tan perversamente la educación pública, poblando nuestro país de analfabetos, cercenando el derecho primigenio de un ciudadano el de educarse. Sólo se escucha de ellos -los gobernantes, digo- agresiones, groserías, atropellos aprovechando los medios de comunicación a los que acceden por el solo hecho de estar en el poder. El mal ejemplo lo imparten desde arriba y se lo come el pobre que no sabe de qué le están hablando, creyendo que eso que ve y escucha es lo correcto, porque su ignorancia no le permite discernir lo bueno de lo malo. Pero la más grave enfermedad y la más contagiosa es la que padecen estos personajes, si da miedo mirarlos, los aqueja la esquizofrenia, ojos desorbitados, pelos revueltos, bocas abiertas mostrando sus dientes como queriendo morder la vida, al pueblo, a mi país, a mi Argentina. Permítame cerrar esta carta con quien comencé, cuando Murena cita a Schiller: “si la gracia y la dignidad se encuentran reunidas en una misma persona, es perfecta en ella la expresión de la humanidad. De acuerdo con este ideal de belleza crearon su arte los antiguos” y agrega: “Tomemos ese tipo de belleza humana y aceptemos los términos en que ha sido definido y nos comparemo con él. La presencia, la presión de la soledad ha hecho que en nosotros la ignorancia se convierta en sentimentalismo; y la dignidad, en altanería”.
Edith Castellano
edithma@arnet.com.ar