Christiane Oelrich - Columnista de la agencia DPA
A pesar de los malos augurios, los familiares de los 162 ocupantes del vuelo QZ8501 de AirAsia todavía esperan un milagro. “Papá, vuelve a casa, te necesitamos”, tuiteó la hija del piloto horas antes de que el horror se convirtiese en realidad. El hallazgo de los restos del aparato ha hecho que despertasen de una pesadilla a una realidad aún peor: sus seres queridos están muertos, tras un accidente aéreo provocado por causas todavía por aclarar. El subteniente Tri Wibowo participa en el tercer día de búsqueda del Airbus A320 desaparecido el domingo. De pronto, desde el Hércules C-130 en el que volaba ante la isla de Borneo, divisó un objeto naranja. Después vio algo blanco, y luego una persona. Wibowo contuvo la respiración. Por un momentó pensó que alguien hacía señas hacia el avión, según relató al portal de noticias Kompas.com. Pero al acercarse le quedó claro que se trataba de un cadáver. Poco tiempo después encontró más cuerpos sin vida. “Tres de ellos todavía estaban agarrados de las manos”, relató a la web de noticias.
Los familiares siguieron el descubrimiento de los restos en directo a través de la televisión desde el aeropuerto de Surabaya, del que partió el avión siniestrado.
A pesar de que se encontraban en una sala de espera cerrada, desde fuera se escuchaban sus gritos y lamentos. Esas mismas personas que por la mañana rezaban en silencio con un imán, no podían contener ya sus emociones. Una mujer perdió el conocimiento y tuvo que ser trasladada a una camilla. Ni los psicólogos ni los religiosos presentes en el lugar tenían palabras para mitigar el dolor durante esos momentos. En la TV podía verse cómo los especialistas se descolgaban desde helicópteros para rescatar cadáveres. Desde la escotilla de uno de los aviones de recate, los soldados filmaban los restos. Entre los restos parecía haber una maleta y algo que podría ser una rampa de emergencia. Uno de los canales mostró un cadáver que flotaba en el mar, pero tras las llamadas indignadas, dejó de difundir esas imágenes.
Los investigadores se concentraron en encontrar los restos del avión. Ahora comenzarán las arduas investigaciones para determinar las causas del accidente. Hasta el lugar se desplazaron ingenieros de Airbus, el fabricante del avión, que ayudarán en las pesquisas. Lo primero será recuperar las cajas negras, en las que están registradas las conversaciones de la cabina y los datos técnicos del aparato. Están construidas con un material tan resistente como para sobrevivir a un accidente y en el mar. Según el experto Erik van Sebille, no habría problemas para encontrarlas. “En ese lugar el agua sólo tiene una profundidad de entre 40 y 50 metros, así que se pueden emplear buceadores”, explicó Van Sebille. Las cajas negras están equipadas con balizas de localización submarinas, así que en aguas relativamente poco profundas no es necesario emplear barcos con sondas para localizar la señal, ya que esta puede detectarse desde la superficie.
Los investigadores confían en poder encontrar respuestas en las cajas negras y el material que contienen, ya que las causas del accidente son por ahora un misterio. Poco antes de que se cortara la comunicación, el piloto pidió permiso para cambiar el rumbo y evitar una tormenta. Las tormentas son habituales en esta época del año en la región y normalmente no representan peligro alguno para el tráfico aéreo.