Pedro Pablo Verasaluce - palo1965@hotmail.com

“El gobernador José Alperovich, que presenció el duelo con Huracán junto a sus hijos pese a que estaban cerradas las puertas para los simpatizantes”, escribió LA GACETA. ¿Acaso esta frase no retrata la crisis en el fútbol? El transgresor no es un hincha común, es la máxima autoridad de la provincia, por ende debe dar el ejemplo.

Es un cachetazo al hincha que quiere ver al equipo de sus amores en una final. La dirigencia también tiene responsabilidad: ¿fueron disfrazados de dirigentes? Lo peor: estuvieron acompañados por hijos y familiares. Por otro lado: ¿el Monumental estuvo abierto solo para la barra de Atlético?

¿El club es de los barras o de los socios e hinchas? Lo sucedido, en Mendoza y acá onfigura que política y fútbol están al servicio de una minoría de enriquecidos.