Por Santiago Rex Bliss - Para LA GACETA - Tucumán

Su unánime reconocimiento se apoya en múltiples razones. En primer lugar, por la singular capacidad de Halperín para transmitir la complejidad de los procesos históricos; tomando, como al pasar, las aportaciones teóricas más destacadas del siglo, pero sin ceder nunca a la tentación del esquematismo o de la interpretación mecanicista.

En segundo lugar porque de algún modo su trayectoria intelectual simboliza el derrotero de una generación de investigadores que se formaron en los años 50, protagonizaron la etapa más brillante de la universidad pública argentina y terminaron su vida, por los avatares de nuestra triste historia política, en un prolongado exilio en los principales centros académicos mundiales.

Títulos destacados

De su profusa producción se destaca Revolución y Guerra, que fuera publicada en 1971 y que aún hoy es obra de referencia y consulta obligada para quienes aspiren a comprender el complejo escenario de transformaciones políticas, económicas y sociales que abre en el Rio de la Plata la crisis de la monarquía española. En esta obra aparecen desarrolladas con fuerza los rasgos centrales de este proceso: la ruralización de la política, la militarización, la consolidación de una elite mercantil en la ciudad portuaria. Otras ideas aparecen apenas sugeridas o insinuadas; pero todas forman parte, a 40 años de su publicación, de las principales tendencias que preocupan y guían las investigaciones de los más actualizados historiadores del período.

Otro mérito de Halperín fue el de haber escrito una de las primeras obras de síntesis de la historia de América. Su Historia Contemporánea de América Latina (1968) continúa siendo una obra imprescindible para comprender la historia de nuestro continente a partir del siglo XIX.

Todos sus lectores, de una u otra forma, sufrieron su prosa prolífica en subordinadas y sus interminables oraciones. Sin embargo, fue ese estilo el que le permitió dar cuenta de las ambigüedades de los procesos históricos, de la perplejidad de sus protagonistas y de la precaria provisionalidad de los juicios que formula el historiador sobre el pasado. A su vez esto convierte a sus ensayos en ese puñado de obras privilegiadas que admiten nuevas e incesantes relecturas.

Como ocurre con los grandes autores clásicos, seguiremos leyendo, releyendo y discutiendo las ideas de Tulio Halperín Donghi por muchos años. Tal vez a su pesar, se haya convertido para los historiadores argentinos y latinoamericanos en su más popular y mítico representante.

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Santiago Rex Bliss - Historiador.

Profesor de la UNT.

PERFIL

Tulio Halperín Donghi estudió en el Colegio Nacional Buenos Aires. Luego de un fugaz paso por la carrera de química se graduó de abogado en la Universidad de Buenos Aires y luego se doctoró en Historia. Fue discípulo y colega de grandes intelectuales, como José Luis Romero y Fernand Braudel. A partir de 1966 tuvo que abandonar definitivamente la Argentina para pasar por Harvard, Oxford y finalmente radicarse en Berkeley, donde sería profesor desde 1971. Esta distancia y el hecho de frecuentar los centros académicos más importantes del mundo confieren a su obra una extraña combinación de rigurosidad académica y de una tenue melancolía que tiñe sus apreciaciones sobre esta Argentina tan lejana y a la vez tan presente en sus preocupaciones intelectuales.