Los rendimientos de indiferencia son las toneladas de un producto que necesito para cubrir los costos de su producción, es decir para salir hechos, señaló Daniela Pérez.

“Rendimientos de indiferencia en soja”, con el nivel de costos que se espera y considerando precio futuro de U$S 245/t, estos estarían entre 1,8 y 2,8 t/ha, para la producción en tierra propia, y entre 2,4 y 3,5 t/ha, en tierras arrendadas, según el planteo técnico que se haga.

En el caso del maíz, y considerando precios futuros de U$S 121/t, los rindes de indiferencia toman valores entre 5,3 y 6,5 t/ha, para la siembra en tierra propia, y de entre 6,8 y 8,4 t/ha, en tierras arrendadas, según el planteo técnico que se haga.

Considerando los rendimientos 3 y 7,5 t/ha y precios de U$S 245/t y U$S 121/t, para soja y maíz respectivamente, “los márgenes de ambos cultivos serían negativos en la situación bajo arriendo, salvo cuando se realiza un planteo de mínimo uso de tecnología”, lo que por un lado no es posible de realizar en gran parte del área granaría, y que, por otra parte, atenta contra la sustentabilidad del sistema.

Mientras, que “en tierra propia los valores son positivos, pero la renta que se obtendría se encuentra muy por debajo de los valores esperables para un actividad con el nivel de riesgos que tiene la agricultura”, donde es esperable una renta media del 20%.

“La tecnología que adoptaron los productores permitió rendimientos competitivos, la incorporación de tierras marginales y su revalorización, la continuidad y crecimiento de los granos en la provincia y el NOA. Sostener esto requiere una rentabilidad que permita seguir invirtiendo en incorporación de tecnología”.

“Las perspectivas de precio, para la cosecha 2015, no son promisorias, por lo que la situación podría empeorar”, advirtió. Dentro de la carga impositiva, sólo los derechos de exportación que inciden directamente en el precio lo disminuyen entre un 20% y 35% -según el cultivo-; nótese cuánto podría mejorar la rentabilidad si se redujeran.