Humillada, discriminada, difamada, golpeada, torturada, quemadas, asesinada, menoscabada incluso por algunas religiones, la mujer ha padecido a lo largo de la historia la violencia en sus diferentes manifestaciones. Y Tucumán no es precisamente una excepción. La Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de la Nación, creada en 2010, registró un incremento del 22% en las denuncias realizadas entre septiembre de 2013 y septiembre pasado. Según la Oficina de la Mujer de la Justicia tucumana, en nuestra provincia los porcentajes son similares.
Un magistrado bonaerense, invitado por el Poder Judicial dijo que en el femicidio está presente la violencia de género por desequilibrio de poder. “Por eso es difícil saber si hay misoginia o no. Lo que sí es claro es que hay una situación de sometimiento de esta mujer (la víctima) y de un quiebre de esa situación de sometimiento que se convierte en violencia”, afirmó. El experto en esta temática indicó que la mujer está expuesta a distintos tipos de violencias. “Incluso en algunos estratos sociales las privaciones económicas pueden pesar tanto como otros tipos de maltratos. Ahora con el trabajo de las OVD se está pudiendo acceder a registros en los que las víctimas describen la violencia a la que son sometidas”, dijo. El juez dijo que la Argentina debería tener estadísticas oficiales sobre este tipo de delitos; al no tenerlas el país está desoyendo a los tratados internacionales de derecho a los que adhirió.
En marzo pasado, le ONG La Casa del Encuentro, presentó en la sede de Naciones Unidas en Buenos Aires un relevamiento que señalaba que en 2013, cada 30 horas una mujer era asesinada en nuestro país. La mayoría de los 295 femicidios habían sido cometidos por parejas o ex parejas de las mujeres en el hogar.
Se consignó que en 2012 los femicidios registrados por la organización habían sido 255. Se reveló que 112 de 186 homicidios se cometieron con mujeres que tenían entre 19 y 30 años. El relevamiento indicaba que 83 mujeres habían sido muertas con armas de fuego; 64 fueron apuñaladas; 37 murieron por los golpes y 17 fueron incineradas. La pesquisa de la ONG revela que el hogar es el lugar más inseguro para las mujeres en situación de violencia, ya que 158 fueron asesinadas en la casa que compartían con el femicida o en su vivienda propia. La mayoría de los victimarios (113) tenían entre 31 y 50 años, y 15 de ellos pertenecían a fuerzas de seguridad. Respecto de las víctimas, 11 estaban embarazadas, 32 habían realizado denuncias por malos tratos, 14 habían logrado órdenes de exclusión o restricción para los violentos. Por otro lado, el registro de la ONG identificó a dos mujeres transexuales entre las víctimas y a cuatro de ellas que eran de pueblos originarios, según informó en aquella oportunidad Télam.
La OVD informó hace dos años que el 50% de los agresores masculinos había hecho solo la primaria y el 38,4%, la secundaria, mientras que de las mujeres afectadas, el 40,7% tiene sólo la primaria y el 37,8%, la secundaria. Este dato es indicativo de dónde se debería poner el mayor esfuerzo para erradicar este flagelo social. La violencia está íntimamente relacionada con la inequidad social, las adicciones y afecta en mayor o menor medida a todas las clases.
La educación es fundamental para combatir la violencia. Si desde la temprana niñez se nos educara en la paz, el respeto por el otro, la tolerancia y se incorporar la mediación como una herramienta para resolver los problemas, será posible avanzar hacia una sociedad mejor, donde la mujer, los niños y los ancianos dejen de ser víctimas de la violencia.