Cuando terminó su primer libro, se acercó a su padre, también escritor, y le dijo que era tiempo de resolver el problema. Entonces, de madrugada, en la sala de su casa, se le ocurrió agregar un número: como se llamaban igual, de ahora en más iban a ser Paco Ignacio Taibo I y Paco Ignacio Taibo II para evitar las confusiones; así firmó PIT, como también se lo conoce, como el segundo de una dinastía, Nacimiento de la memoria en 1971. Desde entonces, literalmente no para.

- Escribe novelas de ficción pero también de historia. ¿Cómo interactúa la realidad con la literatura?

- Las narrativas de lo irreal no existen. Se trabaja con una mezcla que viene de manera directa o indirecta de la realidad, que incluye lo vivido, lo leído, lo aprendido, lo contado, lo oído, lo intuido, lo soñado. Yo escribo mis libros y arranco diciendo que cualquier parecido con la realidad es culpa de la realidad, no mía.

- ¿Cuáles son las herramientas que utiliza para lograr contar lo real pero que se lea como novela?

- Es una combinación pensada, construida y difícil de armar. Se trata de trabajar la historia con el rigor de la historia y narrarla con el rigor de la literatura sin violar las reglas del juego. No vale en nombre del amor por la literatura decir “pensó”,” dijo”. No. Para decir eso hay que testificar, demostrar, comprobar. Yo uso para narrar los instrumentos de la narración. Recursos como presentar los personajes de a poco, combinar los momentos anecdóticos con los reflexivos, usar la anécdota como fortalecedor de la narración son el abc de la literatura.

- Es el precursor del neopolicial en América Latina, ¿cuáles son las particularidades de este género?

- Para entender el neopolicial hay que asumir que la novela negra es una novela social. Guste o no. Después sólo resta actuar en consecuencia: a las preguntas tradicionales de la novela policíaca como quién, dónde, cuándo y por qué hay que añadir en qué sociedad. La literatura policiaca es esencialmente la novela social de fines del siglo XX.

- Escribió una biografía de Ernesto Guevara, ¿cómo llegó a El Che?

- Llegué de cabeza. Era la figura de nuestra generación, el que todo lo podía, el que decía qué hacer y lo hacía, el ejemplo moral, la propuesta. ¿Cómo llegué a su biografía? Muerto de miedo. Fueron cuatro años de mucho trabajo, extraños, discontinuos. Llegué al Che además con un pacto: no lo voy a endulzar, no lo voy a edulcorar ni hablar, lo voy a contar. Y si me gusta bien y no se me gusta, también. Y el pacto lo soporté. Es muy complicado el arte de la biografía si te lo tomas en serio, porque implica un proceso continuo de entrar y salir del personaje, de alejarse y acercarse.

- ¿Cómo ve a América Latina?

- Por razones que resultarían difíciles de explicar, he mexicanizado mi perspectiva del mundo. Leo las páginas del periódico de la sección nacional y me salto las del mundo. El barroco mexicano es híper absorbente: todos los días pasa algo. Entonces, trato de preservar una división del trabajo: escribo, doy conferencias con el movimiento, y el otro tercio duermo, como. Eso de que América Latina es un solo continente lo tengo, pero desde la boca para afuera.

- ¿En qué trabaja ahora?

- Empecé a hacer mis libros en televisión, con un formato muy sencillo y funcionó bien. Primero arranqué en History Channel con la biografía de Pancho Villa, jefe de la revolución mexicana. Entonces me dije “voy a hacer televisión”. Y esta decisión tenía que ver con una autocrítica de los últimos años sobre cómo la arruinó mi generación al demonizar “la caja idiota”. Lo que logramos realmente fue marginarnos de un aparato que ya de por sí no nos dejaba entrar. Debimos haber intervenido para crear espacios. Ahora, estoy preparando una serie que se llama “Los nuestros”: son seis programas sobre personajes que marcaron una diferencia, como Rodolfo Walsh, Antonio Guiteras Holmes y John Reed.

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PERFIL

Paco Ignacio Taibo II no es sólo una máquina de escribir. También es activista sindical, español de nacimiento pero mexicano de corazón, fundador de “Para Leer en Libertad AC” -proyecto cultural para fomentar la lectura y divulgar la historia-, el creador del detective Héctor Belascoarán Shayne y del festival literario de la Semana Negra de Gijón, y autor de, entre otros títulos, de La huelga del verano de 1920 en Monterrey, La bicicleta de Leonardo y Ernesto Guevara, también conocido como el Che. Es esposo de Paloma Saiz y padre de Marina.