Este año se estiman entre 35.000 y 40.000 hectáreas sembradas con garbanzo en el país. Esa superficie se presenta en Tucumán, con unas 8.000 hectáreas, Córdoba, con 9.500, Santiago del Estero, con unas 6.000, y Salta, entre 8.000 y 9.000. Es un buen número, equivalente a unas 50.000 toneladas exportables del producto.

Las condiciones de este año se ven favorecidas también porque la India no ha tenido buena producción. México, por su parte, tuvo buena cosecha, pero no así Canadá. Ese escenario facilitará la colocación del producto tucumano y nacional en el mundo.

Este panorama fue descripto por Oscar Nicéforo Vizgarra, coordinador del Proyecto Legumbres Secas de la Sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial “Obispo Colombres” (Eeaoc), en el marco de una jornada realizada la semana pasada sobre ensayos de garbanzo y lenteja en lotes de La Ramada.

“Venimos de una campaña 2013 de garbanzo que sólo produjo 20.000 toneladas. En la actual temporada sólo han podido producir en condiciones aquellas zonas con riego y de la pampa húmeda. Pero hay un déficit de exportación por parte de Argentina, el cual venía incrementándose sustancialmente. De mero espectador en 2005, el garbanzo pasó a ser en la actualidad un actor principal como producto de exportación, y Argentina no debe desaparecer en el tiempo, el espacio ni los mercados”, dijo el técnico.

En el encuentro de La Ramada se mostró a los productores avances en mejoramiento a partir de ensayos preliminares y de materiales provenientes de convenios con el Icarda de Siria (International Center for Agricultural Research, centro de investigación agrícola global que trabaja con los países de las zonas áridas del mundo), país desde el cual cada uno o dos años -según la situación política y bélica de allá- envían materiales que se introduce en Tucumán, en pequeñas líneas.

“Son entre 40 y 60 semillas que vamos incrementando a través del tiempo, seleccionando los genotipos que se destaquen por arquitectura, rendimiento y, fundamentalmente, por calibre, cualidad ésta que define el mercado del garbanzo. De esos ensayos preliminares hemos presentado semillas de tamaños 7 y 8 milímetros; y de entre 9 y 10 milímetros, que son los de mejores precios”, señaló Vizgarra.

Durante la jornada, que contó con la presencia de medio centenar de productores y técnicos, se presentaron asimismo ensayos de sequía. “Por primera vez, hicimos evaluaciones en base a 60 materiales y un testigo resistente; luego procederemos a las selecciones según los materiales de mejor comportamiento. Partimos el 7 de mayo con una cantidad de agua útil de 200 milímetros, y recién a fines de agosto llovió unos 10 milímetros”, comentó el especialista.

Vizgarra resaltó que fue novedoso presentar materiales de sangre mexicana que responden a otro tipo de mercado, precios y características, muy sensibles al frío y a Fusarium (una especie de hongo). “Por suerte, el garbanzo cuenta con fuentes de resistencias a Fusarium. Primero debemos determinar a qué raza pertenece, aunque ya sabemos que la que hay en Tucumán y en el país es la especie Fusarium oxysporum. A ese estudio vamos a abocarnos a través de un becario de la Eeaoc en el Conicet. Otra enfermedad del garbanzo es la rabia, que felizmente no se halla en Tucumán, pero sí muchísimo en Córdoba y La Pampa, en razón de sus primaveras más húmedas”, añadió.

Dentro de los acervos (especies genéticas) aceptados en garbanzo, se presentaron los tipos Kabuli y Desi. A Kabuli, que pertenecen a los tipos sauco y mexicano. Los Desi manifestaron otro tipo de acervo, de semillas más pequeñas, angulares, muy precoces y de mucha demanda en los mercados de la India. El principal proveedor del tipo Desi a la India es Australia.

Hasta ahora se han identificado cuatro materiales de calibre 9 y 10, de tipo sauco y mexicano, que además se destacaron por su buena arquitectura y óptimo rendimiento, que serán inscriptos por la Eeaoc en el mediano plazo.

En la jornada, la Estación Experimental mostró resultados de la selección de lentejas. “Se incluyeron variedades tolerantes al frío y a la rabia, que afecta tanto a la lenteja como al garbanzo. También estamos trabajando con las lentejas amarillas, con calibres entre 4 y 5 milímetros, exportables”, comentó Vizgarra.