Lo clásico y lo moderno en el tango compartirán escenario esta noche, en un imperdible espectáculo para los amantes del género. El show reúne a Guillermo Fernández, una voz con medio siglo de trayectoria en el 2x4, con el grupo Demoliendo Tangos (ver “Sangre nueva”), y la participación de Anita Rodríguez como cantante invitada. La función será dentro del 54° Septiembre Musical.

Esa mixtura se demostrará en los dos momentos en que está dividido el show: la primera etapa será protagonizada por Demoliendo Tangos, que presentará “De rayuelas, fantasmas y tangos”, un tributo a la obra de historias sencillas y profundas de dos grandes escritores argentinos: Juan Gelman y Julio Cortázar, cuyos universos fantásticos y poéticos cubrirán el San Martín. Luego se sumarán Rodríguez y Fernández para interpretar los clásicos del género y temas de su propia autoría.

“Tanto Ana como Demoliendo Tangos son artistas de primer nivel que me acompañan en diversas actuaciones y es un placer para mí interactuar con ellos”, explicó Fernández a LA GACETA, quien sigue siendo “Guillermito” para buena parte del público, como se lo conoció en los programas musicales de televisión desde la década del 60.

El paro de aeronavegantes que inicialmente se iba a realizar ayer (levantado a última hora), obligó al Ente Cultural de Tucumán a suspender el espectáculo “El tango es puro cuento” (volcado también en un libro con CD), que iban a dar los artistas dirigido al público infantil, como una propuesta para generar una nueva y divertida relación entre los más chicos y un estilo que suele estar asociado con los adultos. De esa frustración surge la primera pregunta.

- Fuiste un niño prodigio de la canción ¿Cómo fue tu acercamiento al tango?

- Fue a través de un disco de Carlos Gardel; desde muy chico, entre los 8 y los 13 años, tuve maestros magistrales como Aníbal Troilo, Lucas Demare, Roberto Grela y Sebastián Piana.

- ¿En qué consiste la propuesta de ustedes para sumar a los niños?

- Nuestra intención es acercar a los más chicos al género a través de tangos y cuentos divertidos, para que la didáctica venga de la mano de la alegría y en un ambiente especial.

- Rompen entonces con la idea del tango triste...

- El humor en el tango se dio al principio del siglo XX; luego, los poetas más desarrollados le dieron un dejo nostálgico, que marcó con un sello indiscutible al género. No está mal es caracterización, porque los argentinos somos así. Los niños se acercan porque se divierten aunque también apelamos a su sensibilidad: nunca olvidamos que son niños, pero también argentinos, y que llevan un dejo de sentimentalismo típico de nuestra raza...

- En la nostalgia tanguera, ¿todo tiempo pasado fue mejor?

- El pasado es maravilloso. La melancolía es la alegría de la tristeza. Pero todo lo mejor está por venir. No deberíamos añorar tanto, deberíamos insistir en mejorar el presente.

- En momentos en que crece el tango electrónico, vos volvés a las raíces con un CD acompañado sólo con guitarras. ¿Hacia dónde está yendo el género?

- Por suerte, el tango tiene diferentes ribetes y hay muchos nuevos artistas de muy buen nivel que lo están renovando. Y cuando hablo de renovación, también hablo de encontrar en las raíces el estilo musical y de abordarlo con el sonido actual como lo hice con César Angeleri en “De criollos y tangueros”. A mí me gusta todo lo que esté musical y poéticamente bien hecho, no las chantadas o el oportunismo.

ACTÚAN HOY

• A las 22, en el teatro San Martín (avenida Sarmiento y Muñecas).