BAGDAD.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, afirmó que el avance del grupo terrorista Estado Islámico de Irak y Siria (ISIS) en Irak es “más rápido de lo que los servicios de inteligencia calculaban”, mientras la Fuerza Aérea lanzaba nuevos ataques aéreos en el norte del país asiático. En una declaración sobre la crisis en Irak desde los jardines de la Casa Blanca, poco antes de partir a sus vacaciones, Obama señaló que no hay un calendario previsto sobre la duración de los ataques aéreos estadounidenses contra los extremistas.
“Se han destruido con éxito armas y equipamiento” del ISIS, y agregó que Estados Unidos ha “incrementado” su ayuda militar a las fuerzas kurdas que combaten a los extremistas sunitas.
Con todo, para poner fin a la crisis de Irak se necesitan soluciones más políticas que militares, aseveró. “Seguimos instando a los iraquíes a que se unan y formen el gobierno de integración que Irak necesita en estos momentos. Nosotros no podemos solucionarlo, nuestro Ejército no puede solucionarlo”. El Parlamento iraquí se reunirá hoy para buscar una salida al largo estancamiento político que padece.
El presidente francés, François Hollande, y el jefe de gobierno británico, David Cameron, apoyan la operación humanitaria para proteger a las minorías de los ataques islamitas. Aviones estadounidenses lanzaron más de 36.000 paquetes de comida preparada y bidones con 31.000 litros de agua para los refugiados yazidíes en las montañas de Sinyar. La ayuda está dirigida, entre otros, al grupo de los yazidíes, decenas de miles de los cuales tuvieron que huir a las montañas, donde sobreviven a duras penas sin agua ni alimentos suficientes en medio de altas temperaturas.
Estos son los más recientes ataques contra el grupo ISIS, grupo escindido de Al Qaeda y que ha conquistado amplias partes de Irak. La ofensiva aérea marca la reanudación de la intervención militar de Estados Unidos en Irak luego de que Obama ordenara el fin de la misión de combate y de que las tropas norteamericanas abandonaran el país árabe, a fines de 2011, después de ocho años de una guerra que comenzó con la invasión de 2003 para derrocar a Saddam Hussein.
En la región kurda autónoma en el Norte iraquí ya son más de 600.000 los refugiados: a los 380.000 iraquíes que huyeron de la violencia del ISIS se suman los en torno a 230.000 refugiados que llegaron desde Siria. El ISIS controla Mosul, la segunda ciudad de Irak y lucha en el norte del país para ampliar su Califato, lo que ha desencadenado una crisis humanitaria. Sus triunfos militares provocó la huida de minorías religiosas a los que los yihadistas consideran herejes. (DPA-Reuters)