Los usuarios de tarjeta de crédito prefieren planes de pagos a tasa fija. Sin embargo, ante la escasez de este beneficio, no les preocupa tanto el interés que se aplica, sino que el valor de la cuota no comprometa su presupuesto. Esta tendencia de consumo también refleja un cambio de conducta, sobre todo en los sectores socioeconómicos medio y bajo, a la hora de utilizar las herramientas financieras. En su informe, la consultora de mercado CCR precisa que en un contexto económico atravesado por el deterioro del poder adquisitivo y por la elevada inflación, la tarjeta de crédito se utiliza, mayoritariamente, para financiar compras grandes, que requieran un fuerte gasto de dinero en efectivo.
El reporte advierte que la tenencia de plásticos en el sector medio y bajo de la sociedad es del 88%. Hay un 51% que tiene sólo una tarjeta, en el que se encuentran el nivel socioeconómico más bajo, que está menos bancarizado. El 31% posee dos tarjetas o más, y comprende al sector medio; en tanto, el 18% restante no usa esta herramienta para financiar sus gastos.
Respecto de la tenencia de plásticos, la directora de Negocios de la consultora CCR, Patricia Sosa, remarca que proviene de una tendencia que se inició en años anteriores, cuando hubo una gran oferta de plásticos por parte de los bancos, que incluían descuentos y promociones. “El año pasado, la tarjeta de crédito se usaba para operaciones generales, incluso para ir al súper. Pero este año, con un nuevo escenario económico, la conducta cambió, y los consumidores prefieren usarla en operaciones grandes”, explica.
Por otro lado, la especialista agrega que los usuarios de tarjetas se inclinan por pagos de 12 o más cuotas, fijas o con intereses, no sólo para conservar el efectivo, sino para ganarle a la inflación. “Esta también es una conducta nueva. Antes, a la hora de pagar con la tarjeta, los consumidores hacían la cuenta para ver cuánto interés se aplicaba y cuál era precio final del producto. Ahora, calculan el valor de la cuota en función de sus posibilidades de pago, y no miden el valor final del artículo”, revela.
Con el freno de mano
La retracción del consumo también se percibe en las operaciones con tarjetas. Fuentes del sector crediticio, consultadas por DINERO, coinciden en que durante julio las transacciones mediante este medio de pago cayeron entre 8% y 10% interanual. Sin embargo, afirman que el ritmo de operaciones no se detuvo, aunque marcha a un ritmo más lento. Sobre este aspecto, el director general de Tarjeta Naranja, Julio Bravo, opina que los clientes pagan más corto porque evitan endeudarse. “Cabe aclarar que el caso de las empresas de tarjetas es particular, porque al tener un sistema de cuotas sin interés permite ir a contramano de la inflación, y los usuarios eligen este medio de pago para financiar consumos a largo plazo”, considera.
En relación a la caída de las operaciones con tarjeta, la consultora CCR aporta un dato interesante en su informe: el 27% de los usuarios de plásticos no están pagando el total de sus gastos mensuales. Sobre este punto, el especialista en Crédito, Raúl Ostengo, asegura que en el segundo trimestre del año, como consecuencia de las recomposiciones salariales que recibieron los trabajadores, se incrementó en Tucumán la utilización de los plásticos, aunque en un ritmo menor al de igual período del año pasado. “Los asalariados volvieron a usar un poco más la tarjeta, porque mejoraron su capacidad de pago. Pero esto puede cambiar si no se controla la inflación y si no se conservan los puestos de trabajo”, advierte.
Además, el experto afirma que, ante la caída de las ventas, muchas empresas financieras comenzaron a reformular sus procesos de cobranzas. “El objetivo es tener un contacto con el cliente en un período más corto”, explica. Por otro lado, remarca que no se disparó la mora de los abonados a los plásticos, aunque sí aclara que se incrementó el pago mínimo. “Esto demuestra que los usuarios no llegan a cubrir el gasto total de sus consumos, pero se autofinancian abonando el mínimo posible, para no tener las cuentas en rojo”, recalca.
Esta situación -agrega Ostengo- se da en los segmentos de consumidores de menos recursos, que acceden a servicios financieros informales, debido a que son los más afectados por la inflación. “Por esto, las empresas financieras ya analizan medidas restrictivas para los usuarios que registran una acumulación de deudas o de pagos mínimos”, subraya.