Falta de insumos básicos, como agujas y jeringas. Ausencia de calefacción en el invierno y refrigeración durante los cálidos días de verano. Falta de elementos de limpieza. Escasez de agua corriente. Ventanas sin vidrios y baños clausurados por su deterioro o insalubridad. A simple vista, esta lista de carencias podría asemejarse a un hospital de campaña de cualquier país en crisis. Pero no. Forma parte de las quejas diarias de cientos de vecinos de la capital, relacionadas al funcionamiento de los 14 Centros de Atención Comunitaria (CAC), que dependen de la Asistencia Pública.

Si bien los cuestionamientos de empleados de los CAC son recurrentes, por temor a ser sancionados los trabajadores administrativos y los profesionales de la salud que trabajan en los dispensarios municipales prefieren conversar con LA GACETA sin que sus nombres sean publicados.

Durante una recorrida por varios CAC de la ciudad, este diario conversó con vecinos y empleados de estos centros de atención primaria de la salud.

El caso del CAC N° 1 -está situado en el pasaje García Hamilton al 600 del barrio Lola Mora- es, quizás, el más paradigmático. No sólo por la escasez de insumos o por las precarias condiciones edilicias que presenta, según relatan los vecinos. Todas sus dependencias -Enfermería, Pediatría, Sala de Espera y Administración- están concentradas en apenas unos cuantos metros cuadrados.

“Uno de los principales problemas es que los lugares para conservar los medicamentos no son aptos para ese fin. Es tanta la humedad que los pocos remedios que hay y las cajas de leche se echan a perder”, denunció una empleada del CAC. “Un tema importante es que este centro asistencial no cuenta con servicio de limpieza. No hay personal de maestranza”, renegó otro empleado, quien reitera que está dispuesto a dar su testimonio “siempre y cuando” su nombre no aparezca en el diario. Una vecina del barrio, que afirma llamarse Carolina Vega, cuenta que en el dispensario no hay agujas y pocas veces hay jeringas. “Usted debe haber leído el cartel. Si te querés colocar una inyección tenés que traer vos la jeringa”, comentó.

La precariedad de los consultorios odontológicos también es una constante en la mayoría de los CAC. El mobiliario presenta signos de deterioro y la aparatología generalmente se encuentra fuera de servicio. Según aseguró Claudia Ibarra, vecina del CAC N° 12, el servicio de odontología tiene serias limitaciones. Y muchas veces los habitantes de la zona son derivados a otros centros médicos. “Si a uno le duele mucho la muela es mejor ir al hospital porque casi nunca funciona el aparato”, advirtió la mujer.

Sin respuestas
Los concejales opositores denunciaron hasta el hartazgo las falencias del servicio sanitario capitalino. Por ejemplo, en 2012, poco tiempo después de que asumiera, la concejala Sandra Manzone (Coalición Cívica-ARI) elevó un pedido de informes a la Dirección de Salud municipal (a cargo de Héctor Chrestia), mediante el que le solicitó información relacionada con el funcionamiento de los dispensarios.

“Nunca me respondieron ese informe. En abril del mismo año presenté en el Concejo Deliberante mi primer proyecto vinculado con el tema, por el que solicitaba la urgente implementación de un Plan Integral de Refacción y Mantenimiento de los Centros. En el curso de 2012, la comisión de Salud elevó un pedido de informes al respecto, que fue reiterado en tres oportunidades sin que a la fecha, luego de 28 meses, se haya recibido novedad alguna”, fustigó la referente del espacio de Elisa Carrió en la provincia.

Manzone recordó que durante el verano de 2013 realizó una recorrida por los 14 CAC de la capital. “Observamos que prácticamente todos los CAC de gestión municipal tienen enormes falencias edilicias, tanto de infraestructura como de cuestiones básicas de mantenimiento. En aquellos momentos permanecía aún personal dependiente del Plan Nacional Nacer asignado a funciones de agentes sanitarios y maestranza. Actualmente observamos con preocupación que carecen de personal para el aseo y la conservación de higiene de los espacios. Esto es vital, tratándose de espacios donde debe brindarse salud”, explicó la opositora.

Sobre la provisión de medicamentos, Manzone expresó: “en buena parte de los CAC son más las cajas de medicamentos vencidos que aquellos que están en condiciones. Faltan remedios indispensables, como el sulfato ferroso para las mujeres embarazadas, amoxicilina, antigripales en épocas de invierno, anticonceptivos para mujeres en período de lactancia y diclofenac para asistir en situaciones de dolor”.

Recorrida
Un CAC y una sandwichería comparten espacio.- El CAC N° 8 de Villa Alem (Chacabuco al 1600) tiene una notable particularidad. Si bien este centro asistencial se encuentra en mejores condiciones edilicias y sanitarias que otros, lo curioso es que funciona en el edificio de un centro vecinal, donde comparte el espacio con una sandwichería.

Para pasar el invierno, empleados llevan sus estufas.- En varios CAC de la capital, son los propios empleados los que deben pelearle al frío por su cuenta. Como la mayoría de las instalaciones no cuentan con sistemas de calefacción, los trabajadores han decidido llevar las estufas de sus casas para poder pasar el invierno.

Deficiencias en el suministro de agua.- En muchos CAC de la ciudad, los empleados denuncian la falta de presión de agua. Por este motivo, las mochilas de los inodoros de los baños no logran cargarse. Para contrarrestar esta situación se carga agua en baldes y en botellas de plástico cortadas por la mitad.

Depósitos con humedad donde se guardan los medicamentos.- La concejala Sandra Manzone denunció, puntualmente, que el CAC N° 3 no cuenta con un depósito habilitado para resguardar los medicamentos. “Como no tenía en condiciones su farmacia y el depósito de remedios, este CAC fue sancionado por auditores del programa Remediar. Se le suspendió la entrega de remedios hasta que pudieran garantizase las condiciones edilicias”, señaló la opositora. En el CAC N° 12, un lote de medicamentos vencidos permaneció en un depósito varios meses hasta que fue retirado.

Residuos patógenos sin retirar.- Es común en varios dispensarios capitalinos, la demora en que son retirados los residuos patógenos (agujas, jeringas, algodón usado, entre otros). Según denunció Manzone, en el CAC N° 12 permanecieron durante semanas unas bolsas con residuos patógenos que no eran retirados del lugar. Cabe señalar que este tipo de residuos debe tener un tratamiento diferenciado del resto de la basura habitual.