Se vivieron días “celeste y blanco” en todo el país, pero para Lucas Nahuel Díaz más todavía. El punta receptor de Complejo Belgrano está a la espera de ser confirmado como integrantes de la selección Pre Menor Argentina que jugará el Sudamericano. El panorama es bueno porque desde hoy responde al tercer llamado que le realizó el técnico Damián Arredondo para una nueva concentración, esta vez, en Río Tercero, Córdoba. “Con esto no pude jugar en Villa Ocampo”, explicó Díaz, que iba competir en el torneo reforzando al local Bomberos.

Así que mientras la ansiedad va ganando cada centímetro de su cuerpo, al joven no le cuesta, hasta quiere, recordar cómo comenzó su historia deportiva. “Empecé en 2010 porque andaba mal en el colegio. Jugaba al fútbol y mis papás me castigaron, pero tampoco les gustaba que no hiciera nada”, relató. Sus padres, ambos entrenadores en Complejo Belgrano, lo llevaron. Del castigo a la gloria hubo un tiempo breve. Rápidamente Lucas le tomó la mano al voley y cuatro años después ya posee presente de selección. “Me gustaba el voley, pero hice muchos deportes. Practiqué taekwondo, yudo y natación”, dio la lista. Entre tanta variedad, Díaz tenía que elegir porque ya los tiempos se superponían. “Con el voley viajaba más que con el fútbol y a mí encanta viajar”, reconoció Díaz que tiene como viaje más largo el que hizo para concentrar en Ingeniero Jacobacci, Río Negro.

Para el jugador el primer ensayo con la celeste y blanca fue en la Serie A2, en la que Argentina juega contra los clubes del ascenso. “Sentí nervios por cometer errores. A los partidos fue mucha gente; me puse nervioso, pero prefiero jugar con mucho público antes que con poco”, reconoció.

La meta de disputar un torneo internacional con Argentina está cada vez más cerca, ahora, porque antes parecía difícil. “No pensaba estar en tantas convocatorias porque los jugadores son altos y yo pensaba que era petiso, pero ya me siento más seguro”, afirmó Díaz, que sabe compensar muy bien lo que no tiene.