No bien la delegación llegó a Salta, cada futbolista del plantel de Atlético recibió un mensaje de alerta máxima: lo que se viene será duro, pero servirá de base para encargar el torneo de transición de la B Nacional con la energía que se merece.

El sábado casi que se fue volando, no así el domingo. Los “decanos” comenzaron a aclimatarse a lo que será una pretemporada que rozará la exigencia militar, por la rigurosidad de sus labores. Y si hay que buscar un culpable, en el buen sentido de la palabra, ese es el profesor Roberto Fernández. Hay dos puntos clave en el organigrama que presentó el “profe”: 1) cada tarea debe ser hecha a conciencia y al 110%; 2) Habrá poco y nada de descanso.

Por eso mismo hoy, después de haber realizado ayer varios ejercicios aeróbicos y físicos en el complejo Confraternidad, la vida laboral de Atlético se dividirá en tres turnos, la mayoría de los días, al menos hasta el regreso, el próximo jueves 17.

Mientras Héctor Rivoira espera por la llegada de nuevos refuerzos, el resto amanecerá bien temprano. A las 7.30 los futbolistas deben estar moviéndose en el gimnasio. Después vendrá una pequeña pausa y a las 10 la delegación irá al complejo, donde repetirá presencia desde las 16.30. Mañana, en tanto, el desarrollo de la jornada será íntegramente en el centro deportivo. El miércoles volverá el triplo turno, aunque habrá espacio para ver a la Selección contra Holanda en la semifinal del Mundial de Brasil. El jueves proseguirá la agenda de tres actos, el viernes serán dos y el sábado, a las 10, Atlético se presentará a jugar un amistoso contra Gimnasia y Tiro. Básicamente no se espera buen fútbol, pero sí que los futbolistas vayan soltándose y conociéndose en la cancha.