Hoy por hoy, Atlético es lo más parecido a Disneylandia: el plantel comenzó a nutrirse de refuerzos, la pretemporada entró a jugar su rol y los ánimos de los recién llegados y de los que siguen en el grupo andan por las nubes. Todo pasa por escribir una nueva historia, y que ella tenga el final feliz que todo el pueblo “decano” anhela: lograr el ascenso a Primera, el segundo en la historia del club.
Parte de esa motivación para luchar por el ascenso en el torneo de transición es lo que empujó a los nuevos a decidirse por estos colores. Diego García, flamante incorporación, lo explica. “Estoy en Atlético por dos razones. Por la intención que tuvieron los dirigentes y el entrenador de que yo vaya, y porque me gustó mucho la propuesta deportiva que también me hicieron. Tener la obligación de pelear por un ascenso motiva muchísimo”, asegura el volante, ex San Martín de San Juan, y luego agrega que el plan celeste y blanco pudo más que otros ofrecimientos que le llegaron a su buzón. El dinero no lo es todo, en su caso.
García experimentará varios cambios, desde una nueva mudanza hasta hacer migas con sus colegas. “No averigüé mucho de Tucumán pero iré preguntándoles a mis compañeros. Es nuestra vida, estoy acostumbrado a esto”, explica García, que tiene en su esposa, Micaela Vera, un gran sostén. “Sé que nos vamos a adaptar muy rápido, más si los resultados acompañan. La estadía va a ser mucho mejor”, asegura el jugador nacido en La Paz, Entre Ríos, que pasó su infancia en Urdinarrain, hasta los 16 años. A partir de ese momento empezó su periplo. “A esa edad me mudé a Buenos Aires. Pasé por Quilmes, Argentinos, Independiente Rivadavia de Mendoza, Defensa y Justicia y San Martín de San Juan, donde estuve dos años y medio”. Llegó su hora en Atlético y espera disfrutarla.