Desde muy temprano, comienzan a llegar los sábados productores agrícolas, artesanos y feriantes en sulkys, camionetas y camiones. Cerca del mediodía los manjares gastronómicos aroman el predio al compás de bandoneones, guitarras, violines y bombos. Se comercializan artesanías en cuero, madera, hueso, plata, tejidos, animales vivos y los visitantes pueden saborear empanadas, humitas, tamales, asado, chorizos, así como el pastel de novia o el codiciado “queso i’chancho”. La Feria de Simoca es una de las más antiguas en la provincia y una de nuestras atracciones turísticas más importantes. Para darle mayor jerarquía durante la época turística, el 25 de julio de 1981, se creó el Festival de la Feria, denominado “Cuna de la tradición” , cuyo nombre fue reemplazado luego por el de Fiesta Nacional de la Feria.

En nuestra Sección Cartas de la edición del domingo, un lector alertó sobre la posibilidad de que este año no se realice la Fiesta -debe iniciarse el sábado próximo- por falta de financiación. “Hoy peligra la Feria de Simoca, en su festival anual de invierno, por falta de fondos. Es de indudable urgencia que la Provincia acuda con dinero efectivo en su ayuda, y no con adhesiones verbales ni morales. El Ministerio del Interior apoya financieramente a las 93 comunas rurales, cada una de las cuales tiene su propio y pequeño, mediano o gran festival. Simoca necesita urgentemente un apoyo similar, cuya negación a más de una muestra de escaso sentido de igualdad democrática, producirá un daño al turismo de Tucumán, que tanto tarda en igualar la importancia, que este tiene en las provincias vecinas. Este apoyo antes que nada será de estricta justicia. Y en segundo lugar una muestra cabal de sentido común. La Feria de Simoca ya no es de los simoqueños, asume la representación de la provincia ante el resto del país. Y lo hace muy bien”, escribió Melitón Saldaño. El intendente de esa ciudad también admitió esa posibilidad.

Si la Fiesta Nacional de la Feria que tiene lugar todos los sábados de julio, no llega a hacerse, sería la primera vez en 33 años. En materia turística, sería importante que el Gobierno provincial se interesara por darle una proyección nacional a Simoca, una de las ciudades más antiguas de la provincia. No solo su feria es importante, es cuna de poetas, como Ángel Leiva y de músicos como Virgilio Carmona -vivió allí varios años- o la cantante y guitarrista Ana Schneider de Cabrera, que deslumbró en Europa y actuó en el Teatro Colón. En el trabajo “Un ejemplo de turismo en espacio rural: la Feria de Simoca”, que data de 2004, la profesora Nelly Salvatierra de Desjardins” señalaba como fortalezas: el patrimonio histórico, la cultura, las costumbres tradicionales, los sulkys; el patrimonio arquitectónico; el fuerte capital social rural, las producciones agrícolas ganaderas y su gastronomía típica. Como debilidades, indicaba: inexistencia de alojamientos rurales y camping, el estado de los ranchos con normas de calidad, la falta de capacitación turística de la comunidad, así como de programación de paseos en sulkys para turistas; falta de una evaluación del potencial de su territorio para el desarrollo del turismo rural y de conciencia turística de la comunidad.

Sería lamentable si la Fiesta Nacional de la Feria no se hiciera por falta de subvención o por motivos políticos. Sería un golpe negativo no solo al turismo, sino al orgullo y a la historia de los tucumanos.