Por Diana Renée y Rodolfo Chileanschi
BELO HORIZONTE.- Chile persigue la hazaña de eliminar en su propia casa al “pentacampeón” mundial y cambiar el signo de la historia en sus enfrentamientos con Brasil, mientras que el local quiere hacer valer su condición de potencia futbolística y seguir rumbo al sexto título. Se enfrentan a las 13.
Brasil, que todavía no logró presentar en el Mundial un fútbol digno de su historia, trata de rechazar el status de favorito pese a que acumula una larga estadística de victorias sobre Chile, ante el cual perdió por última vez hace 14 años.
La estadística continúa en favor de los cariocas al analizar los tres choques mundialistas entre ambos equipos terminaron con contundentes triunfos de Brasil: 4-2 en las semifinales de Chile 1964, 4-1 en los octavos de Francia 1998 y 3-0 en Sudáfrica 2010, también por el pase a cuartos. Pero la “roja” confía en escribir hoy una nueva página y para ello no apuesta únicamente al fútbol. Lo tiene más que claro.
“Este es un partido para ganar con el corazón”, dijo Alexis Sánchez, quien aseguró que existe una nueva mentalidad del equipo al medirse con los “grandes” del fútbol: “es que el chileno nunca se ha tenido fe con las grandes potencias mundiales”. Pero el nuevo espíritu de confianza de Chile se refleja también en las ambiciones del equipo, que ve como una posibilidad real la conquista del título en suelo del enemigo de turno en el Mineirao.
“Estamos ante una oportunidad de hacer historia, porque jugamos contra el anfitrión, pero también porque tenemos jugadores y capacidad para lastimarlos y vamos a salir a hacerles daño”, prometió el arquero Claudio Bravo, recién fichado por Barcelona.
Por eso en las filas de Brasil, sólo hay palabras de admiración y respeto hacia el rival en octavos, que siempre fue el menos deseado por Luiz Felipe Scolari. “Si pudiera elegir, elegiría a otra selección, porque creo que Chile es la más difícil”, dijo el entrenador luego de que se confirmara el rival de los anfitriones en octavos.
Según Fred, la “roja” actual es una de las más fuertes que ha tenido Chile en su historia: “es rápida, muy técnica, y tiene a jugadores experimentados”. Por eso, el delantero sabe que no podrá desperdiciar todas aquellas chances que dejó pasar en la primera ronda y pretende que el gol que pudo aportar en el 4-1 sobre Camerún hay significado un destape en la competencia que está jugando.
Consciente de que a partir de ahora Brasil ya no podrá repetir los muchos errores detectados en la fase de grupos y que necesita reducir su dependencia de la genialidad del astro Neymar, Scolari piensa cambios en el equipo.
Pese a que mantiene misterio en torno a la alineación titular, se da como seguro que el volante Fernandinho, del Manchester City, ingresará en lugar de Paulinho, cuyo desempeño en los tres primeros partidos recibió pesadas críticas de la prensa brasileña. Además, no se descarta la posibilidad de que el lateral derecho Dani Alves sea reemplazado por Maicon, para volver más sólido el sistema defensivo brasileño.
Por si no fuera suficiente con el bajo nivel de muchos locales, la principal duda de Scolari es el zaguero David Luiz, quien abandonó el último entrenamiento aquejado de dolores en la espalda. Su participación en el partido depende de evaluación médica.
Ninguna de todas aquellas dudas tienen que ver con lo que ocurre en Chile, equipo que no sufre bajas por lesión ni por tarjetas, y tampoco duda sobre la disposición del DT Jorge Sampaoli, que ante Brasil mantendrá el estilo de máxima presión y ataque. ¿Le seguirá dando resultado? Algunos ya se animaron a apostar que sí.