-¿Cómo le va? Necesito que me ayude. Le voy a robar unos minutos nada más.

-Qué tal. Lo escucho con atención. El otro día un señor me paró y me dijo que no entendía por qué yo no le tenía paciencia a Usted. Le pido disculpas. Diga…

-Si, si, son unos segundos. Me pidieron una nota sobre lo que va a pasar después del Mundial.

-¿Después?

-Si. Estuve leyendo un poco y todos los medios y analistas dicen que después del mundial…

-… mmm, me parece que se adelantó el mundial.

-En serio, no me diga. Aquí no llegó nada de eso y ¿quién salió campeón?

-No, le digo que todas las cosas que iban a pasar están ocurriendo antes.

-Ah genial. Entonces no va a pasar nada después del mundial. Me voy a decirle a mi jefe que tengo franco.

-Me sorprende, un periodista no descansa, la realidad le va escribiendo notas. Sólo hace falta un poco de curiosidad.

-Vamos, no me va a enseñar usted a mí. Lo que quiero decir es que los problemas son los mismos. Nada nuevo.

-Esta vez tiene razón. Siguen siendo dos los que los vuelven locos.

-Si, Rojo y Zabaleta parece que todavía…

-No, estamos hablando en serio. Me refiero a Lebbos y a Trimarco.

-Disculpe es que aquí en Europa no pasan todos los partidos, ¿De qué juegan?

-De ellos mismos. Defienden sus causas. Pero los tienen contra el arco.

-No lo entiendo. ¿De qué me habla? Aquí me están apurando con la nota y yo no…

-Y yo quiero ver el partido y usted insiste…

-Pero usted habla de la Selección o de la Provincia.

-De la Provincia. Le explico rápido; los equipos ya están en la cancha. Alperovich quiso armar un equipo y hoy es la armada Brancaleone. Para peor tuvo dos problemas y no los pudo resolver. Tanto el caso Trimarco o Marita Verón como el caso Lebbos fueron dos –no una- espadas de Damocles. Entiende. Después de una docena de años de gobierno la cuestión de la seguridad y la desaparición de una joven y la muerte increíble de otra le arruinaron el equipo.

-Ahora sí entendí todo: por culpa de la Justicia Alperovich se debilita.

-¿? Si le parece...

-Ahora, dígame si el gobernador todo lo maneja como usted se cansó de escribir, explíqueme cómo no desarticularon la Justicia desde la Legislatura.

-Eso es otra cosa. Lo dejemos para otro día. Ya empieza el partido.

-No, espere. Sólo dígame qué hizo el gobernador con el caso Trimarco.

-Cambió el ministro de seguridad y sin decir nada hizo magia y logró que se condenen a los que no se condenaron.

-Y, ¿la Justicia? ¿Puso el grito en el cielo?

-No, se condenó a los que no se condenaron.

-¿Lo mismo que en el Caso Lebbos?

-Mmmm...

-¿Lo echaron al fiscal que investigó?

-No, lo jubilaron.

-No bromee. Al jefe de los fiscales. A ése sí lo echaron.

-¿A De Mitri? No, lo ayudaron a jubilarse.

-Bueno, todavía tienen tiempo. Conozco la burocracia argentina. Me cansé de hacer notas al respecto. Hasta que le salga la jubilación, el Poder Ejecutivo va a tener tiempo de sancionar hasta a los parientes…

-Ya les salió la jubilación y algunos parientes ya fueron…

-¿Cómo? ¿Ya tienen la jubilación? ¿Y el Colegio de Abogados, que suele tener una posición?

-Usted sabe algo. ¿Qué me pregunta? ¿De los nombramientos en el Ejecutivo de algunos parientes?

-Si, algo hablé, pero usted, me confunde. Espere. Vamos de nuevo: ¿Qué dijo la Corte?

-Siete años después hizo una auditoría al fiscal Albaca.

-Vio, usted critica a todo el mundo, pero las cosas funcionan.

-Sí, por supuesto. Bueno lo dejo porque usted me trae mala suerte. Hasta ahora la figura del partido es “chiquito” Romero.

-¿Él hizo la auditoría?

-No, es el arquero…

-Y, ¿qué dijo Albaca?

-Que el presidente actual de la Corte y el anterior sabían todo. También precisó que De Mitri estaba al tanto de lo que él mismo no hizo.

-Usted se está burlando de mí.

-¿Yo? No. ¿No me pidió que le contara lo que pasó?

-Pero, habían vaticinado que no ocurriría nada hasta después del mundial.

-Y, sí. Justamente. No pasa nada.

-Me dijo que me iba a tratar bien y resulta que me quiere hacer creer que dos temas que no puede resolver la Justicia complican a Alperovich.

-Exacto. Me entendió perfecto.

-Pero la república exige una independencia de poderes.

-Exacto. Bueno ya tiene qué escribir, hasta la próxima. Aquí el equipo no funciona.

-Espere, recuerdo que cuando asumió Alperovich se comentó que una de las preocupaciones de su equipo era ordenar la Justicia porque “estaba chocada” con aquello de las camionetas mellizas y otras cuestiones.

-Sí, tal cual.

-¿Y?

-Ahora son más las abolladuras. Mire, el caso Lebbos y el de Marita Verón.

-No empiece de nuevo.

-Sí, le explico de nuevo. Esta gestión no pudo resolver esos dos problemas. Hubo encubrimientos y tapadas de cosas y los amigos de la Justicia y de la Legislatura ayudaron. Está claro. Lo dejo. Aún no escribí una línea por culpa suya y Di María no la emboca.

-¿De Mitri, no me dijo?

-No, De Mitri no dijo nada y cuando dijo, Albaca lo embocó al tratarlo de mentiroso.

-Pero Albaca no es que investigó pero no hizo nada. ¿Alguien renunció?

-Si, el Papa Benedicto XVI.

-No bromee. Le digo en serio.

-No, aquí nadie renuncia, salvo que tenga una esposa, hermano o hija para sucederlo o que tenga una jubilación asegurada.

-Usted debería ver el todo. Con el vice no pasó lo mismo.

-Si, aunque la semana pasada fue sobreseído.

-¿Boudou fue sobreseído? Ese es el título. ¡Me lo hubiera dicho antes!

-No, me refiero al caso de enriquecimiento ilícito. Del que es vice de Tucumán, no de la Nación. Pero hubo apelación.

-Boudou sobreseído. Esa es la noticia.

-Disculpe, pero ya termina el partido. No le podemos ganar a Irán y usted confunde todo. Hasta luego.

-No, espere sea más educado. Puedo concluir que gracias al mundial algunos pudieron gambetear.

-Sí, sí; especialmente algunos funcionarios legislativos.

-Espere, está exagerando ahí lo agarré. Leí que hubo sesión esta semana y no faltó nadie.

-Sí, pero más de uno envidió a funcionarios de la línea media que se fueron a ver a Argentina con hijos y amigos de los hijos.

-Usted habla de envidioso.

-Sí, puede ser, pero algunos derroches fueron el comentario en la Legislatura.

-Usted siempre tiene los mismos temas. La política tiene otras cosas.

-Sí, suele entrometerse en otras cuestiones.

-¿Ve?, por ejemplo...

-Por ejemplo en la Universidad Nacional de Tucumán.

-Ahora me va a decir que Alperovich y su gente se mete en eso.

-Lo dijo usted, pero ya pidieron una lista sobre quiénes son los nuevos funcionarios y no todos caen bien en la Casa de Gobierno.

-¿Cuál es el problema? Si al fin y al cabo la rectora tiene buena onda con algunos ministros de la Nación.

-Bueno... más o menos...

-Pero, si usted dijo que no andaba bien con La Cámpora, no creo que se lleve bien con el ministro de Educación...

-No dije de Educación, me refería al de Salud vio que...

-Pero le va a repartir vacunas, no libros ni presupuesto para solucionar el conflicto docente.

-Justamente, eso le contestó el secretario de Politicas Universitarias.

-Fue poco caballero.

-Precisamente, Aldo Caballero, el mismo al que no le cayó muy bien que esté fuera La Cámpora de esta gestión en la UNT.

-De nuevo se me está riendo. Sabe qué: mejor lo llamo en otro momento, usted está viendo...

-Sí, mejor. Y gracias: a ver si cuelga de una vez y Messi hace un gol...