Son letales, y si encima están en su día, mejor no encontrarlos. Pobre Portugal que no tuvo cómo evitar cruzarlos. Tampoco tuvo cómo frenarlos, ni encontró la manera de hacerles el cuarto de daño que Thomas Müller y compañía le propinaron en 90’. Fue “nada” el equipo de Cristiano Ronaldo, y “todo” Alemania. El 4-0 lo dejó así de claro.

Müller, “la bestia blanca”, no tuvo piedad en el área lusa. Y castigó, y castigó... De penal primero, y luego con dos tiros bien de artillero de área, sin perder de vista a la presa esférica casi abajo del arco. Así logró el primer hat trick en Brasil. ¿Alguien podrá alcanzarlo? Difícil. ¿Alguien podrá pararlo? Esa será la misión de Estados Unidos y de Ghana, los otros dos rivales que tendrá en el Grupo G. Al primero, que encima era el más difícil en los papeles, ya se lo sacó de encima, de taquito.

Con los tres goles de ayer, el delantero ya tatuó ocho en siete partidos que jugó en mundiales. Es una máquina. Pero Müller no estuvo solo, y eso es lo que más preocupa a futuro (a los rivales, claro). Portugal, por ejemplo, poco y nada pudo inquietar, y se fue al descanso 3-0 abajo y con un hombre menos (porque por si faltaba algo, Pepe se hizo expulsar). Alemania le cerró los caminos, desactivó sus pocos tiros y no pasó sofocones. Así fue más fácil golpear, y Müller lo hizo en los momentos clave. Mats Hummels fue el que también se anotó en la red: puso el 2-0, con un cabezazo infernal. Es decir que el plan salió redondito.

Entonces, si Alemania llegaba ya con varias fichas puestas o alguien aún dudaba de su poderío, ayer terminó de atornillarse al trono de los grandes candidatos. Así como Holanda, que goleándolo se sacó de encima al campeón España, el equipo germano no dejó dudas de su etiqueta y la sacó a brillar. Justo ante un Portugal que entró a la cita por la ventana (le ganó el repechaje a Suecia), pero que llegaba con las expectativas que siempre enciende Cristiano, ese que ayer no tuvo dónde esconderse.

La balanza se inclinó de un lado, dejó muy bien parada a Alemania y desgarrada, casi humillada, a Portugal. ¿Podrá recuperarse de tremendo golpe? ¿Cómo?