BUENOS AIRES.- La periodista Estefanía Heit y su esposo, el supuesto pastor Jesús Olivera, serán juzgados desde hoy como acusados de haber mantenido cautiva a una mujer durante tres meses en 2012, en una casa de la ciudad bonaerense de Coronel Suárez. El debate comenzará a las 9, en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de Bahía Blanca, integrado por los jueces Mario Lindor Burgos, Hugo de Rosa y Elena Baquedano.
El tribunal, con la intervención del fiscal Eduardo Zaratiegui, tiene previsto escuchar a entre 80 y 100 testigos propuestos por las partes en audiencias que se realizarán todos los días hasta el 20 de mayo.
Heit llega a juicio imputada por “reducción a la servidumbre, lesiones graves y estafas”, mientras que su esposo está acusado de los mismos delitos más el cargo de “abuso sexual”. En el juicio, Heit será asistida por el abogado Leonardo Gómez Talamonini, en tanto que Claudio Lovfall representará tanto a la periodista como a Olivera.
Heit (29) y Olivera (28) están detenidos desde noviembre de 2012, luego de que Sonia Molina (33) denunciara ante la Policía de Coronel Suárez que acababa de escapar de la casa de la pareja, en la que había estado cautiva durante tres meses. Según Molina, el 12 de noviembre de 2011 la periodista y su esposo la privaron de su libertad y la sometieron a tormentos y abusos, al tiempo que la despojaron de todos sus bienes bajo un ardid motivado en cuestiones religiosas, ya que Olivera decía ser un pastor evangélico.
La víctima aseguró que no podía escaparse de la casa porque Olivera la custodiaba todo el día. Durante su cautiverio, Molina dijo que llegó a pesar 45 kilos y sufrió quemaduras y lesiones con elementos punzantes.
También denunció que Olivera abusaba de ella mientras Heit la grababa y que amenazaba con violar a su hija de 10 años, que había quedado al cuidado de su familia en Río Colorado, provincia de Río Negro, tras ser capturada por la pareja.
Desde que el caso tomó estado público, los dos acusados siempre se declararon inocentes ante la Justicia y sostuvieron que era Molina la que no se quería ir de la casa porque estaba obsesionada con Olivera, que se golpeaba ella misma, que no comía y que les entregaba su dinero por decisión propia. La pareja se encuentra alojada en la Unidad Penal 19 de Villa Floresta, en Bahía Blanca. (Télam)