Por Alejandro Duchini - Para LA GACETA - Buenos Aires

Con la presencia de dos pesos pesados de la literatura mundial –nos referimos a Paul Auster y al Premio Nobel de Literatura, John Coetzee- desde el 24 de abril al 12 de mayo se realizará en la Rural de Palermo la 40ma. edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. No es un dato menor que el discurso del acto de apertura estará a cargo del autor argentino Joaquín Lavado, Quino, creador de uno de los personajes más entrañables: Mafalda. Organizada por la Fundación El Libro, la lista de visitantes extranjeros no se agota en esos nombres. La componen también, entre otros, los españoles Almudena Grandes y Arturo Pérez Reverte, el colombiano Darío Jaramillo Agudelo, el cubano Leonardo Padura, el boliviano Eduardo Paz Soldán y el chileno Pedro Lemebel. Todos ellos participarán de charlas y firmarán ejemplares durante las casi tres semanas que durará la convocatoria.

“El entusiasmo que tenemos es enorme. Y no es para menos. Ésta será una Feria del Libro especial porque es la de los 40 años. Entonces, decidimos preparar todo como para que se trate de un gran festejo. Hay motivos para festejar. Nuestras expectativas son las mejores y tenemos confianza en que el público nos acompañará, como siempre”, resume la Directora Ejecutiva de la Fundación El Libro, Gabriela Adamo, en diálogo con LA GACETA.

No es para menos si se tiene en cuenta que se trata de una “librería gigante”, aglutinada en 45.000 metros cuadrados, con la mayor convocatoria entre las de habla hispana y visitada por más de un millón de personas. Sin embargo, para las autoridades lo esencial no pasa por la cantidad sino por la calidad. “En lo personal, me resisto a la cuestión de los números, más allá de que sabemos que la enorme cantidad de público es una característica de la Feria. Si bien sirve para demostrar su importancia, creo que lo que hay que valorar es el lugar que se ganó en la sociedad. Nuestro desafío es que este encuentro se convierta en una herramienta que acerque a la lectura. Queremos que la gente que vaya a pasarla bien también descubra las buenas cosas que le puede dar un libro”, dice Adamo.

Habrá, como siempre, los tradicionales maratones de lectura, talleres de escritura y espacios para toda la familia, incluyendo los que apuntan de manera especial a los más pequeños.

Lejos de tener su eje temático en la Ciudad de Buenos Aires y en escritores extranjeros, en esta ocasión se ratificará la intención de destacar lo que sucede con la literatura de todo el territorio nacional. Es por eso que del 29 de abril al 2 de mayo funcionará el encuentro denominado “Diálogo de provincias”. Allí, escritores de todas las regiones se reunirán para hablar de temas vinculados a las escrituras locales. “Se trata de una propuesta nueva, que tiene su origen en lo bien que funcionó el ‘Diálogo Latinoamericano’. Entonces nos planteamos cómo destacar la escritura que se hace hoy en el interior del país. No queremos ponernos en tutores desde Buenos Aires ni estigmatizar el interior. Es por eso que apuntamos a poner en diálogo a escritores de diferentes provincias en torno a temas universales”, describe Adamo.

Tener al dúo Auster-Coetzee (se presentarán el 27 de abril a las 18.30) es un enorme logro que los organizadores no minimizan. Surgió por cómo se sintió el sudafricano en la Feria pasada. “¡Es un regalo!”, exclama Adamo para luego describir que “hace años que los queremos tener; y era muy difícil por sus agendas, que son complejas. Pero se dieron algunas casualidades y aquí están, ya que cuando Coetzee vino el año pasado conversamos sobre la posibilidad de que vengan juntos… y se dio”.

Lejos de las polémicas que se originaron en ediciones anteriores respecto de quién era el elegido para la apertura, esta vez se apostó por alguien querido por todos. “Con Quino buscábamos dos cosas: por un lado, contar con una figura muy ligada a la Feria, sobre todo tratándose de la 40ma. edición, y como él estuvo siempre, venía perfecto; por otro, teníamos el desafío de encontrar a alguien aglutinante pero que a la vez no provocara divisiones, que no generara debate ni discusiones. Y estamos felices, como él también lo está, de que sea el encargado de la apertura”.

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