El prejuicio y el orgullo son las dos caras de una misma moneda que ayer arrojó al aire el papa Francisco durante su reflexión dominical. El santo padre pidió a los fieles del mundo que se alejen “del orgullo que juzga a los demás y también a Dios”, durante el rezo del ángelus que tuvo lugar este cuarto domingo de Cuaresma.

Asomado desde la ventana de su estudio privado en el Palacio Apostólico Vaticano, el pontífice reflexionó sobre el episodio del Evangelio del hombre ciego de nacimiento al que Jesús da la vista. Ante miles de personas reunidas en la Plaza de San Pedro explicó que mientras el ciego “se acercó a la luz de Dios, los fariseos permanecieron cerrados en sus presunciones”, haciendo de todo “para negar la evidencia y poner en duda la acción de Dios”.

Francisco comparó la vida del hombre con los “doctores de la ley”, porque desde el pedestal imaginario y dañino del orgullo “se juzga a los demás y también a Dios”, reprodujo la agencia Télam. El pontífice argentino lamentó “el drama de la ceguera interior de tanta gente” al tiempo que preguntó a todos los presentes en la Plaza de San Pedro si tenían “un corazón abierto hacia los demás”.

Para ahondar en esta cuestión Francisco invitó a todos los cristianos que oyeron su reflexión dominical a leer el capítulo 9 del Evangelio de San Juan. “Les hará bien porque en ese fragmento se ve el camino de la ceguera a la luz”, expresó el ex cardenal Jorge Bergoglio. “El milagro es contado por Juan en apenas dos pequeños versos porque el evangelista no quiso poner el punto de atención sobre el milagro, sino sobre lo que sucedería después, sobre la discusión que suscitaría. Finalmente, el ciego sanado consigue creer en Jesús y esta es la mayor gracia que Cristo le concede. No sólo la de devolverle la vista, sino hacerle creer en él, que es la luz del mundo”, agregó.

El rezo del ángelus volvió a abarrotar San Pedro. Gendarmería vaticana estimó que 50.000 personas asistieron ayer a esta oración y frente a ellos Francisco fue duro contra aquellos que tienen “comportamientos poco cristianos”, al advertir sobre los “cotilleos o discusiones que generan algunos que no quieren ver la verdad ante obras de caridad”. El Papa invitó a abrirse a la luz de Jesús y caminar en la vida “con humildad, paciencia y misericordia”. “Es un drama la ceguera interior que padecen muchas personas. Que padecemos, porque todos a veces sufrimos de ceguera interior y los fieles católicos tenemos, en ocasiones, comportamientos que no son cristianos, que son pecado”.