Los botones antipánico no funcionan para los que caminan por la calle. Tampoco la vigilancia policial. Así lo comprueban cada día los vecinos de barrio Bajo Hondo, que sufren asaltos todos los días. Quienes viven por la zona, entre la avenida Mate de Luna al 3.900, San Juan, avenida América y Camino del Perú, intecambian a diario relatos de robos en casas, arrebatos en la calle (a manos de personas en moto o a pie) y situaciones más o menos violentas, que van desde el ya clásico "dame el celular o te quemo", hasta arrastrar a una mujer por el asfalto para quitarle la bandolera.
Ayer, cerca de las 16, Gabriela volvía de buscar a Rodrigo de la escuela. Cuando trataba de abrir el portón, en Godoy Cruz al 200, un hombre de unos 25 años, en moto, le exigió que le entregue el celular. "Le dije que no tenía, le mostré que tenía los bolsillos vacíos. Como ya me asaltaron varias veces, salgo sin cartera y con la plata justa. Como mucho, cargo una bolsa de cartón o de plástico si tengo que llevar algo. Al final no se llevó nada, pero me amenazó: 'A vos te tengo fichada, cuidate', me dijo, mientras me señalaba con una 'punta'", contó la jovencita.
En Godoy Cruz y Don Bosco, le robaron el celular y la poca plata que llevaba a Marcos, un adolescente que vive en el mismo barrio. El 29 de febrero, y a poca distancia del lugar, volvieron a asaltarlo, a punta de cuchillo. Esa vez iba con su hermanita, de 15 años. A ella le llevaron la cartera.
Unos días antes, la víctima fue Silvia, también en Godoy Cruz al 200. "Ni los ví venir, me quedé helada", contó la mujer. "Cuando me pasó un poco el susto, los vecinos me contaron que, conmigo, sumaban nueve las personas asaltadas en la misma zona, en una semana", relató.
En la calle Mendoza, entre Godoy Cruz y la avenida América, parece que es siempre temporada de caza para los rateros. "Hace unos días ví una escena increíble: un hombre joven persiguió a un chico que venía vestido con equipo deportivo de marca y zapatillas caras. Como el chico no quiso darle lo que llevaba puesto, el tipo siguió de largo y arrinconó a una señora mayor que estaba a mitad de cuadra y le sacó la cartera", relató una vecina. "Son chicos de la zona, que se aprovechan de la gente que va pasando", especuló.
Los ataques no son nuevos en la zona. El 11 de marzo del año pasado, desconocidos entraron en un jardín de infantes de Félix de Olazábal y San Juan y provocaron destrozos e intentaron incendiar el lugar. El 15 de mayo de 2013, Dafne Bliss sufrió un violento arrebato, que casi le hace perder los dientes y que la dejó golpeada y aterrorizada. Como resultado de esa denuncia, se motorizó una reunión con vecinos, autoridades policiales y los legisladores Gerónimo Vargas Aignasse y Esteban Dumit, de la que surgió la medida de incrementar la presencia de uniformados en la zona y la entrega de botones antipánico en 52 casas de la zona ubicada en Don Bosco al 4.600 y pasaje Olegario Andrade al 300.
Por un tiempo, se redujo la cantidad de robos, pero la delincuencia regresó con más fuerza desde principios de año. El 23 de febrero, una familia de San Martín al 4.200 se encontró con que su casa había sido desvalijada, a plena luz del día, en el tiempo que tardaron en volver de hacer las compras, el domingo a la siesta. Un hermano de la víctima vio a un grupo de hombres que ofrecía los objetos robados en una esquina de la zona de Villa Piolín; hizo la denuncia en la comisaría 7ma, de Villa Luján, pero no obtuvo respuesta. "El año pasado hubo tres casos más en los alrededores", se quejó Melisa Ponce, víctima del "escruche".