La propuesta: que la Iglesia se vuelva profundamente misionera, que salga al encuentro de los que no conocen o no aceptan a Cristo y, sobre todo, al encuentro de los pobres. Evangelii gaudium (“La alegría del Evangelio”) fue la primera exhortación apostólica del papa Francisco y con un lenguaje motivador, ameno y ágil generó repercusiones extremas: a causa de este documento, Bergoglio fue calificado como un  “papa marxista” pero, al mismo tiempo, llegó a conmover, por ejemplo, al mismísimo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, por su formidable defensa de los pobres.

Uno de los frutos del Concilio Vaticano II fue el Sínodo. Se trata de una asamblea de obispos que se reúne para tratar un tema en particular. Después de cada una de ellas (se realizan cada tres años, aproximadamente) el Santo Padre publica una exhortación apostólica. Este fue el caso de Evangelii gaudium, el documento de Francisco del 24 de noviembre de 2013. Es un texto que surge a partir de las conclusiones del XII Sínodo Ordinario, celebrado en octubre de 2012 sobre “La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana”, explica Juan Carlos Hourcade, magister en Doctrina Social de la Iglesia y coordinador de la Comisión de Pastoral Social del arzobispado.

“Aprovechó la oportunidad que le ofrecía la elaboración de las conclusiones del Sínodo sobre la evangelización para presentar todo un programa de acción pastoral dentro del cual pretende que se desarrolle su ministerio”, detalla en un comentario que envió a LA GACETA.

Para el Papa, el gran riesgo del mundo actual es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, y de la conciencia aislada. “Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor”, escribió el Pontífice.

“Frente a este grave problema le propone al mundo participar de una experiencia por la que él mismo pasó: experimentar la misericordia divina, fuente de alegría verdadera y posibilidad de una vida con sentido y plenitud. Cristo vino a traer la salvación y esa noticia -evangelio-, esa buena noticia, genera la alegría que recuerda el título del documento”, argumenta Hourcade. Frente a esta panorama, Francisco propone que la Iglesia se convierta esencialmente en misionera, que salga al encuentro de los que no conocen o que rechazan a Dios y, principalmente, de los pobres. 

Si bien el Papa no pretende trazar un panorama completo de lo que sucede en el mundo, describe problemas que presenta el mundo actual. La primera parte del capítulo segundo fue, sin dudas, la que generó más comentarios en las páginas de los diarios. Sin medias tintas denuncia que el mandamiento “no matar” es violado por la economía de exclusión e inequidad.

“Después de la cruda descripción de los desafíos que el mundo le presenta a la Iglesia, Francisco dará las pautas necesarias para una Iglesia totalmente renovada, que salga de sí misma y que vaya a las periferias geográficas y existenciales, ahí donde está el dolor, la pobreza y  la tristeza”, concluye Hourcade.

RIESGO
LA SOLEDAD PROFUNDA DEL SER ENTREGADO A LOS PLACERES SUPERFICIALES
“El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro (...). Cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor, ya no palpita el entusiasmo por hacer el bien. Los creyentes también corren ese riesgo, cierto y permanente. Muchos caen en él y se convierten en seres resentidos, quejosos, sin vida. Ésa no es la opción de una vida digna y plena, ése no es el deseo de Dios para nosotros”. 

LA CIUDAD
HAY QUE LLEGAR A LOS SITIOS DONDE  SE GESTAN LOS NUEVOS RELATOS Y PARADIGMAS
“Es necesario llegar allí donde se gestan los nuevos relatos y paradigmas, alcanzar con la Palabra de Jesús los núcleos más profundos del alma de las ciudades. No hay que olvidar que la ciudad es un ámbito multicultural. En las grandes urbes puede observarse un entramado en el que grupos de personas comparten las mismas formas de soñar la vida y similares imaginarios y se constituyen en nuevos sectores humanos, en territorios culturales, en ciudades invisibles. Variadas formas culturales conviven de hecho, pero ejercen muchas veces prácticas de segregación y de violencia. La Iglesia está llamada a ser servidora de un difícil diálogo”.

INVITACIÓN
NO HAY RAZÓN PARA QUE ALGUIEN SE SIENTA EXCLUIDO DEL ENCUENTRO CON CRISTO
“Invito a cada cristiano, en cualquier lugar y situación en que se encuentre, a renovar ahora mismo su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, a tomar la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso. No hay razón para que alguien piense que esta invitación no es para él, porque ‘nadie queda excluido de la alegría reportada por el Señor’. Al que arriesga, el Señor no lo defrauda, y cuando alguien da un pequeño paso hacia Jesús, descubre que Él ya esperaba su llegada con los brazos abiertos. Éste es el momento para decirle a Jesucristo: ‘Señor, me he dejado engañar (...). Te necesito”. 

PROTAGONISMO
ES NECESARIO AMPLIAR LOS ESPACIOS DE PARTICIPACIÓN DE LAS MUJERES
“La Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad (...). Reconozco con gusto cómo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes; contribuyen al acompañamiento de personas y brindan nuevos aportes a la reflexión teológica. Pero todavía es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina más incisiva en la Iglesia. Porque ‘el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres en los lugares donde se toman las decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales”.

DESPERTAR
HAY QUE PERMITIR QUE LA ALEGRÍA VENZA A LA TRISTEZA, AúN EN MEDIO DE LA PEOR ANGUSTIA
“Hay cristianos cuya opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua. Pero reconozco que la alegría no se vive del mismo modo en todas las etapas y circunstancias de la vida, a veces muy duras. Se adapta y se transforma, y siempre permanece al menos como un brote de luz que nace de la certeza personal de ser infinitamente amado, más allá de todo. Comprendo a las personas que tienden a la tristeza por las graves dificultades que tienen que sufrir, pero poco a poco hay que permitir que la alegría de la fe comience a despertarse, como una secreta pero firme confianza, aún en medio de las peores angustias”.  

LA HOMILÍA
LA PALABRA DEL SACERDOTE NO PUEDE SER MÁS IMPORTANTE QUE LA CELEBRACIÓN DE LA FE
“La homilía no puede ser un espectáculo entretenido, no responde a la lógica de los recursos mediáticos, pero debe darle el fervor y el sentido a la celebración. Es un género peculiar, ya que se trata de una predicación dentro del marco de una celebración litúrgica; por consiguiente, debe ser breve y evitar parecerse a una charla o una clase. El predicador puede ser capaz de mantener el interés de la gente durante una hora, pero así su palabra se vuelve más importante que la celebración de la fe. Si la homilía se prolongara demasiado, afectaría dos características de la celebración litúrgica: la armonía entre sus partes y el ritmo”.  

PASIÓN
LA MISIÓN CONSISTE EN MADURAR LA VIDA MEDIANTE SU ENTREGA AL PRÓJIMO
“Los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás. Cuando la Iglesia convoca a la tarea evangelizadora, no hace más que indicar a los cristianos el verdadero dinamismo de la realización personal: ‘aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión’. Un evangelizador no debería tener cara de funeral. Recobremos y acrecentemos el fervor, la dulce y confortadora alegría de evangelizar, incluso cuando hay que sembrar entre lágrimas”.

VALENTÍA
LA IGLESIA NO PUEDE TENER MIEDO DE CAMBIAR SUS COSTUMBRES Y NORMAS
“En su constante discernimiento, la Iglesia también puede llegar a reconocer costumbres propias no directamente ligadas al núcleo del Evangelio, algunas muy arraigadas a lo largo de la historia, que hoy ya no son interpretadas de la misma manera y cuyo mensaje no suele ser percibido adecuadamente. Pueden ser bellas, pero ahora no prestan el mismo servicio en orden a la transmisión del Evangelio. No tengamos miedo de revisarlas. Del mismo modo, hay normas o preceptos eclesiales que pueden haber sido muy eficaces en otras épocas pero que ya no tienen la misma fuerza educativa como cauces de vida”.

OÍR Y CONTEMPLAR
EL MENSAJE DEL PREDICADOR ESTÁ LLAMADO A DECIR LO QUE LOS FIELES NECESITAN ESCUCHAR
“El predicador necesita también poner un oído en el pueblo para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar. Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo. De esa manera, descubre ‘las aspiraciones, las riquezas y los límites, las maneras de orar, de amar, de considerar la vida y el mundo, que distinguen a tal o cual conjunto humano’ (...). Se trata de conectar el mensaje del texto bíblico con una situación humana (...). Esta preocupación no responde a una actitud oportunista o diplomática, sino que es profundamente religiosa y pastoral. En el fondo es una ‘sensibilidad espiritual’”. 

SUEÑO
LA PASTORAL HA DE SER MÁS EXPANSIVA Y ABIERTA, Y ESTAR EN ACTITUD DE “SALIDA”
“Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo, para que las costumbres, los estilos, los horarios, el lenguaje y toda estructura eclesial se convierta en un cauce adecuado para la evangelización del mundo actual más que para la autopreservación. La reforma de estructuras sólo puede entenderse en este sentido: procurar que todas ellas se vuelvan más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que coloque a los agentes pastorales en constante actitud de salida y favorezca así la respuesta positiva de todos aquellos a quienes Jesús convoca a su amistad”.

PUERTAS ABIERTAS
DETENER EL PASO MÁS QUE CORRER HACIA EL MUNDO SIN RUMBO Y SIN SENTIDO
“La Iglesia ‘en salida’ tiene las puertas abiertas. Salir hacia los demás para llegar a las periferias humanas no implica correr hacia el mundo sin rumbo y sin sentido. Muchas veces es más bien detener el paso, dejar de lado la ansiedad para mirar a los ojos y escuchar, o acompañar al que se quedó al costado del camino. A veces es como el padre del hijo pródigo, que se queda con las puertas abiertas para que, cuando regrese, pueda entrar sin dificultad. La Iglesia está llamada a ser siempre la casa abierta del Padre. Uno de los signos concretos de esa apertura es tener templos con las puertas abiertas en todas partes”. 

POBREZA
UN CATÓLICO NO DEBERÍA DECIR QUE HAY ASUNTOS MÁS IMPORTANTES QUE LOS POBRES
“Quiero expresar con dolor que la peor discriminación que sufren los pobres es la falta de atención espiritual. La inmensa mayoría de los pobres tiene una especial apertura a la fe; necesitan a Dios y no podemos dejar de ofrecerles su amistad, su bendición, su Palabra, la celebración de los sacramentos y la propuesta de un camino de crecimiento y de maduración en la fe. La opción preferencial por los pobres debe traducirse principalmente en una atención religiosa privilegiada y prioritaria. Nadie debería decir que se mantiene lejos de los pobres porque sus opciones de vida implican prestar más atención a otros asuntos”.