Las escaramuzas entre alperovichistas y amayistas se trasladan a escenarios insospechados. Como en la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la URSS gambeteaban los enfrentamientos cara a cara y se mojaban la oreja en Asia, África y América latina. Claro, una guerra convencional entre los gigantes hubiera equivalido a la pulverización del mundo. Lo de Tucumán es infinitamente menos apocalíptico -por suerte-, pero de todos modos encarnizado. Para más datos, echemos una mirada al mundo del boxeo.
Si observa en detalle los afiches que anuncian el festival del fin de semana (Domínguez vs. Pucheta) en el ángulo inferior derecho notará la firma: AB Producciones. A es Daniel Alperovich, hijo del gobernador, y B es René Bustos (h). El paraguas que los protege es la Asociación Tucumana de Box, entidad que preside... René Bustos, padre del joven asociado.
En el otro rincón figura la Comisión Municipal de Box. Este organismo, cuyos integrantes son elegidos por el intendente, es el encargado de fiscalizar los combates profesionales en el ámbito de la capital. Lo preside René Alarcón, históricamente ligado al gremialismo. Su hijo, Sergio, es promotor de festivales.
Antes de continuar, un poco de historia. Tucumán fue la vergüenza del país pugilístico a mediados de la década pasada, cuando se descubrió que una boxeadora -menor de edad, para agravar el caso- había combatido embarazada. El escándalo motivó la reacción de la Federación Argentina, que intervino la Asociación (fiscalizadora de la actividad amateur). La endeblez institucional es una nefasta carta de presentación y con esa mochila carga Tucumán desde hace largos años. Hablando de boxeo, por supuesto.
En cambio, un deporte distinguido por la seriedad y el orden de su estructura jerárquica es el taekwon-do. Creado por los norcoreanos, el taekwon-do es pura verticalidad. Hay una jerarquía regida por maestros (cintos negros a los que se identifica como danes) así que es difícil sacar los pies del plato. ¿Y qué tiene que ver esto con el boxeo? Bustos (padre) es uno de los maestros más importantes del taekwon-do tucumano. Bustos (hijo) fue un destacado competidor a nivel internacional. Daniel Alperovich integra ese grupo. Su tío, Carlos Rojkés, también es hombre del taekwon-do. Y si analizamos fotos del gobernador haciendo deportes -por la avenida presidente Perón, por ejemplo- Bustos (padre) aparece más de una vez. Muy cerca.
El desembarco de AB Producciones y la colonización de la Asociación Tucumana de Box por dirigentes del riñón de José Alperovich movió la estantería. Tienen espalda política y recursos de sobra. Un promotor se sinceró con LA GACETA: “Braian Sánchez era uno de mis mejores valores y se lo llevaron a cambio de un plan social. Contra eso yo no puedo competir”.
La guerra de guerrillas entre la Asociación y la Comisión Municipal es permanente. El viernes pasado se produjo un episodio insólito. El festival en el que combatió Cecilia Mena contó con el auspicio de la Municipalidad capitalina y el propio Germán Alfaro subió al ring a coronar a la campeona. Pero no fue la Comisión la fiscalizadora, sino la Federación Argentina. Dicho sea de paso hicieron un papelón, porque a José “Estrellita” López debieron descalificarlo por haber golpeado a un rival arrodillado sobre el tapiz.
Pucheta le soltó la mano a su promotor, Enzo Romero, seducido por los $ 80.000 que AB le pagará para enfrentar a Domínguez. El ex campeón mundial embolsará $ 100.000. Son bolsas prohibitivas para la realidad del boxeo tucumano, que de mágica no tiene nada. Números que sólo pueden cubrir bolsillos bien nutridos. ¿Será la amayista Comisión Municipal la que controlará un show bancado desde el alperovichismo? En la guerra fría tucumana se combate sin guantes y nadie espera que suene la campana.