Los aparatos de vigilancia y represión, tanto en momentos previos a la dictadura militar como durante la misma, utilizaron y controlaron distintos espacios físicos de la Universidad Nacional de Tucumán con el objetivo de instaurar el terror a través de la violencia ejercida sobre estudiantes, docentes y no docentes de la Casa de Altos Estudios. En este contexto, el accionar de distintos mecanismos represivos derivó en la desaparición de un gran número de personas de la comunidad universitaria local.
Un informe refleja los efectos del terrorismo de Estado dentro de la UNT entre 1974 y 1983, basado en la investigación llevada a cabo por la Comisión Bicameral Investigadora de Violaciones de los Derechos Humanos en la Provincia de Tucumán, comisiones universitarias, e investigaciones sobre la historia y los testimonios de miembros del Grupo Interdisciplinario de Arqueología y Antropología de Tucumán (GIAAT). El informe “La memoria dolorosa: los desaparecidos universitarios” fue confeccionado por Estela Noli, María Eugenia Rodriguez Pontet, Mariano Corbalan y Ruy Zurita, y presentado en el Primer Congreso sobre la Historia de la Universidad Nacional de Tucumán celebrado hace 4 años. Este análisis demuestra cómo estos hechos afectaron y marcaron a la UNT, dejando una comunidad universitaria herida, y unos 186 compañeros desaparecidos.