En 1934, preocupado por el nivel de servicios que prestaba la entonces seccional Tucumán de la Dirección Nacional de Meteorología, el Rector Ing. Ayala Torales, designó al reconocido técnico señor Enrique Beckedahl para que se encargue de modernizar y ampliar los servicios que la misma brindaba.

Con esta medida, las autoridades locales llevaron adelante una vieja aspiración de los aficionados al clima en la provincia, ya que hasta la llegada de Beckedahl solamente se podían efectuar observaciones de carácter pluviométrico y termométricos mientras que en lo sucesivo, los observadores podrían realizar determinaciones como la carta del tiempo y los pronósticos de lluvias y temperaturas magnéticas y sismográficas.

Fuente: Diario “La Flecha” 16/05/1934. Archivo Histórico UNT.