A fines de 1933 y con miras al reordenamiento académico para el año ’34, un numeroso grupo de egresados de la Facultad de Farmacia se dirigió al Decano de esa facultad, en ese entonces el Dr. Alejandro Pérez, para solicitarle la creación de una carrera de Bio-Química donde estos jóvenes pudieran continuar sus estudios y perfeccionarse en la disciplina.
La nota que enviaron con el petitorio sostenía:
“Los que suscriben, Farmacéuticos egresados de esa Facultad, tienen el agrado de dirigirse al señor Decano a los efectos de sometes a su consideración y por su digno intermedio a quienes corresponda, lo siguiente:
Que en mérito a los considerandos que aduciremos a continuación solicitamos la creación de un curso especial de Bio-química, a los efectos de que los egresados de Farmacia, puedan optar por dicho título.
Al fundamentar la precedente petición, debemos exponer al señor Decano que al accederse a lo solicitado, obtendríamos el beneficioso complemento de nuestra profesión de Farmacéutico y con ello, se brindará a la provincia de Tucumán y al Norte en general la instalación de laboratorios de Análisis Clínicos, ala par que la demanda de Bioquímicos no constituiría como en la actualidad una excepción.
Relacionado con lo expuesto, cabe hacer especial mención de que en la provincia, solamente existen inscriptos en el Consejo de Higiene tres bioquímicos siendo de pública notoriedad que estudiantes importantes de este Estado, bajo todos los aspectos, carecen de un laboratorio, que en el presente, la medicina y la ciencia lo imponen con carácter imprescindible.
Este pedido encontraría por otra parte, y de esto no tenemos la menor duda, el auspicio y la colaboración de distinguidos profesores de nuestra Universidad, los cuales abrigamos la certeza, prestarían generosamente su concurso con el objeto de allegar a nuestra Universidad un jalón más de los tantos que ha conquistado en su esfuerzo ascendente.
Abundando en otras consideraciones, es de recalcar especialmente que el campo de investigación y experimentación contará con el concurso de tres hospitales existentes y de dos Institutos: el de Microbiología y el Antiluético.
En cuanto a la parte financiera, los suscriptos contribuirían con una cuota que se deberá determinar una vez trazado el plan a lo que habría que añadir dos subsidios que se recabarían al Excmo. Gobernador de la provincia y a las HH. CC. Legislativas.
Al dejar ligeramente bosquejado el requerimiento que antecede y con la convicción que el Sr. Decano ha de depararle una acogida favorable, dada la finalidad anhelada, nos es grato saludarlo con nuestra distinguida consideración.”
Más de veinte egresados de Farmacia suscriben el petitorio, al que se le dio curso tras un minucioso examen.
Fuente: Diario El Norte Argentino. 16/11/1933. Archivo Histórico UNT.