Los especialistas de Defensa Civil municipal habían anticipado que si se producía una intensa lluvia, la vivienda ubicada en Virgen de la Merced 291 podría continuar cediendo. El vaticinio se cumplió: ayer a la madrugada cayó el cielo raso de la propiedad, y sus dueños no pudieron volver a ingresar al sector trasero de la misma, donde quedaron algunos muebles.
La pared de la casa que era lindante con una obra en construcción había cedido el lunes a la madrugada. Eduardo Méndez y su esposa Noelí Cascales estaban en su dormitorio cuando escucharon los primeros ruidos del desmoronamiento. Lograron salir a tiempo, luego de levantar a su hijo Ignacio de dos años. La pieza y la cocina quedaron prácticamente al aire libre.
La empresa constructora “Grandi” (a cargo de la obra en la que cedió el muro de submuración) le entregó un departamento a la familia afectada para que pueda vivir momentáneamente. La Municipalidad, por su parte, clausuró la edificación hasta tanto se presente un nuevo plan de submuración que evite nuevos derrumbes.
Mientras tanto, continúa la denuncia penal iniciada por el municipio en contra de la empresa, por incumplimiento de las ordenanzas municipales.