Motoarrebato en San Pablo
Viví por estos días un duro episodio, uno más de los que aquejan a diario a los tucumanos. Fui asaltada, en la localidad de San Pablo, por los ya famosos y prolíferos motoarrebatores, quienes no dudaron en arrastrarme por el asfalto, produciéndome múltiples lesiones para quitarme la cartera. El otrora “pueblito del Ingenio”, tranquilo, de gente trabajadora, es en la actualidad un lugar donde reina una total inseguridad y la desidia de quienes tienen el deber de protegernos. Sumamente vulnerables, los vecinos sufrimos a diario asaltos de todo tipo y a cualquier hora. “Más de lo mismo”, me dijeron en el Hospital de la zona. Y nuevamente, el círculo perverso: del lado de las víctimas, la responsabilidad por lo que nos pasó (¿por qué llevaba cartera? ¿por qué sola a la siesta?, etcétera), del lado de los victimarios, la impunidad. Soy de las que sostienen que la peor desesperanza de los pueblos es silenciar los atropellos y las injusticias. Pero este tipo de situaciones son las que hacen “tambalear” mis convicciones: ¿qué valor tienen nuestros reclamos si la respuesta sigue siendo siempre la misma?: la inacción e indiferencia de nuestros gobernantes.s.
María Verónica Lobos de Torréns
Barrio el Portal de San Pablo
Mz. G casa 23 San Pablo -Tucumán
CRISIS (I)
Al lector Hugo D. Vallejo (carta “El modelo de país, hoy”, 5/2), voy a referirme, según sus palabras “que hacen ruido” a una sola: corrupción. Le sugiero que vaya hasta la estación del “El Bajo” y camine entre sus rieles 100 o 200 metros y compruebe si podrían circular trenes (no es difícil darse cuenta). Bueno, por ahí se fueron casi 10 millones de pesos. Según el ex jefe de Gabinete Abal Medina, “está terminada en 99,8 %”. Y lo aplaudieron. Parafraseando hipotéticamente a Galileo Galilei, diría: “Se enojarán conmigo, y sin embargo no existe”.
Juan Antonio Albornoz
cholialbornoz@hotmail.com
CRISIS (II)
El arzobispo Horacio Zecca está muy preocupado de “que todo termine en violencia”, por las consecuencias sociales que pueden acarrear los traslados de precios a los productos de consumo masivo, y tiene razón de preocuparse. Creo, humildemente, que: 1) el gobierno convoca al diálogo y lo hizo con todos los sectores. 2) Considero que los que se niegan a participar son aquellos cuyos intereses económicos (avaricia incluida) no les permiten dialogar (no quieren). 3) Es verdad que todos estamos en un mismo barco, con la diferencia de que una minoría tiene poderosos salvavidas para no hundirse nunca y una mayoría (la clase media y baja) no los tiene y se hundirán más rápido (salvo que se unan en defensa propia). 4) Considero que los aumentos de precio sí son producto de una conspiración y especulación. Eso está claro. 5) Soy jubilada y lo que veo es que cada vez que hay un aumento a los pasivos y activos se los llevan los que tienen el poder económico y nunca pierden nada. 6) El arzobispo dice, y es cierto, que los primeros que pagan las consecuencias con la devaluación son los pobres; pero yo quiero saber lo contrario: ¿quiénes son los que ganan? Si hay un perdedor, obligadamente tiene que haber un ganador. 7) Viendo y considerando que los ganadores de siempre son las corporaciones, los bancos, los empresarios, etcétera, ellos serán responsables de la violencia que le preocupa al arzobispo y a la mayoría de la sociedad. 8) Pido al arzobispo Zecca que continúe rezando por la paz y para que se ablande el corazón del hombre.
Yolanda Monteros
Manuel Estrada 3.850 1er piso Depto 36
San Miguel de Tucumán
CRISIS (III)
Empezamos los argentinos un 2014 de terror, de desconcierto; estamos desesperados, sin saber qué nos ocurrirá. Los empresarios, tanto de automotores como los de electrodomésticos, están cubiertos: aumentaron sin control los precios, al igual que los supermercados que se quieren cubrir sin perder ni un peso. Los profesionales de la salud, también, ya que si las obras sociales les pagan poco, ellos se cubren cobrando un plus que, en algunos de los casos, se sobrepasan. ¿Por qué un cardiólogo, para controlar un marcapasos cobra la orden y un plus de $ 250, y una ginecóloga, para una cesárea, $4.000? Y para nosotros, los jubilados que, según la Presidenta, nunca fuimos mejor pagados, el aumento de septiembre no sirvió para octubre por esta gran inflación, tan negada. Y los empleados públicos ¿cómo van a hacer, ahora que se inician las clases, si los útiles escolares aumentaron un 40% o más? ¿Y los maestros, que cobran sueldos humillantes y que deben costear gastos de material didáctico y uniformes que otros empleados no tienen? Por ello, les ruego a los señores que ocupan cargos políticos, a los legisladores, que no sólo ganan ellos y sus familiares y amigos -muchos de ellos sin trabajar-, que recapaciten. No son épocas de elecciones, pero sí pueden llevar cajones de mercaderías, de frutas, de leche, útiles escolares, a tantos barrios necesitados, ya que la pobreza aumentó en el país de una forma alarmante. En los años que tengo nunca vi un país tan corrupto. Como dice nuestro querido papa Francisco, el pecado se perdona, pero la corrupción no, porque les está quitando la comida a millones de niños inocentes. Dios es amor. Recapaciten.
Angela Danesi
Gobernador del Campo 7
San Miguel de Tucumán
Tarjeta Ciudadana (I)
La variante de uso de la Tarjeta Ciudadana, en reemplazo del cospel, en el servicio de transporte urbano, facilita al conductor y al usuario por su practicidad y mayor fluidez. Pero tiene una contra. “La desorganización en la provisión y venta de la misma, convirtiéndose en una situación caótica y molesta”. El problema real de esta situación es debido al mezquino porcentaje que le dan al expendedor. ¿Cuál es la razón?... que determinaron reducir el porcentaje que otorgaban en la venta de cospeles. Estos se conseguían en cualquier quiosco. Con las exigencias actuales será imposible normalizar la venta de la Tarjeta Ciudadana. También es imperante dar una solución general para que todos puedan utilizar el transporte de colectivos. Por ejemplo, poner un boleto alternativo, que sea más caro, al igual que se puso en práctica en Buenos Aires. esta medida beneficiaría al usuario no permanentei
José Orlando Vellicce
José Garcilazo 1.522
San Miguel de Tucumán
Tarjeta Ciudadana (II)
¿Cuántos ciudadanos se vieron afectados con esta determinación del”chau cospel”? La implementación de la famosa Tarjeta Ciudadana y su sorpresiva puesta en vigencia como único instrumento de pago para viajar en colectivo en los denominados urbanos, sin haberse implementado la misma para su uso normal con bocas de expendio accesibles a los ciudadanos, se me ocurre un desatino pese a la insistencia de las autoridades municipales en su aplicación. Se podrá argumentar que el cambio se viene anunciando desde hace meses. Es cierto. Pero a su vez también es real que al momento del chau cospel tampoco estaba organizada la instrumentación y menos aún, la distribución de la tarjeta. Hablaban de dos tipos de ellas. Luego que los problemas políticos para la importación de algunos elementos técnicos demorarían la de saldo negativos. En vista de ello se tendría que haber prorrogado la vigencia. Acá el único que paga los platos rotos del odio que se le tiene al cospel que funcionaba muy bien últimamente, es el usuario del servicio público de pasajeros, precisamente donde debe estar presente el Municipio para exigir un buen cumplimiento de las normas. Se masacró al usuario. Se los hizo hacer colas interminables. El calor que recibimos durante esa tediosa, innecesaria espera, muy poco habla a favor de las autoridades. En estos días se argumenta que se terminó el plástico. Que el sistema está saturado. Que un mismo usuario adquirió dos o tres tarjetas. Que en estos días tendremos que hacer colas en las concesionarias del servicio para adquirir un nuevo elemento que nos posibilite viajar: el abono. Hasta que a la Municipalidad se le ocurra decir, chau abono. Seamos más serios. Hagamos las cosas bien. No nos enojemos ni nos pongamos duros. Ahora viene el aumento del pasaje. Señores concejales: despierten y defiendan a los pobres usuarios. Lean las cartas, recorran los puestos de ventas, vayan a las concesionarias del servicio, comprueben cómo la gente es maltratada. Hagan de cuenta que están en un año de elecciones.
Hugo César Navarro
hucena@arnet.com.ar