A simple vista, no inspira temor. Al contrario es una tierna pequeña de ocho años. Aún así, fue ella quien logró ahuyentar a un ladrón de la casa. “Rosi” corrió hacia el intruso y ladró tanto que al delincuente no le quedó otra opción que huir. “Gracias a ella no se llevaron todo porque de la manera en que estábamos durmiendo nos podrían haber sacado hasta las puertas y ni nos enterábamos”, comentó Federico Álvarez, el orgulloso dueño de la perra.

“Rosi” es una cruza de caniche. Como la mayoría de los perros de su tamaño, ladra y mucho. “La perra duerme al lado mío porque se la considera una más de la familia. Por eso la escuché correr y ladrar”, afirmó Federico.

El robo que sufrió su familia ocurrió el jueves a la mañana en Paso de Los Andes al 500. El matrimonio y sus dos hijos de 10 y 12 años dormían cuando un ladrón trepó a la terraza, forzó una puerta e ingresó a la vivienda. Eran las 5.40 cuando “Rosi” dio un salto de la cama y comenzó a ladrar sin parar. Federico abrió los ojos y no notó nada extraño. Pero “Rosi” continuaba alertándolo. Entonces se levantó de la cama y siguió a su mascota. “Ella ladraba, me miraba a mí y después miraba hacia la calle, como avisándome que por ahí se había escapado el tipo”, recordó su dueño.

El hombre se asomó por la terraza y vio en la vereda a un hombre descalzo y mal vestido que cargaba sobre uno de sus hombros una enorme bolsa negra. Luego entendió que se trataba del ladrón.

Faltaban los teléfonos

Federico echó un vistazo a la casa y no creyó que hubieran asaltado, pues la computadora y el televisor estaban en su lugar. Pero volvió a su pieza y advirtió que faltaba su celular. Luego entró al dormitorio de su hijo y comprobó que el teléfono del niño tampoco estaba.

En ese momento Federico volvió a la terraza y se encontró con toda la ropa tirada en el piso. Giró su cabeza y vio cómo una frazada de la casa colgaba del tendido eléctrico. Después miró a un costado y descubrió que en el techo de un vecino habían quedado una licuadora y el par de ojotas que quizás eran del hombre descalzo que había observado anteriormente en la vereda.

Ahí llamó al 911. Los policías le contestaron que un móvil había salido a buscar al ladrón. Mientras tanto, al hombre no le preocupaban las cosas que se pudo haber llevado el delincuente sino que comenzó a pensar en lo cerca que había estado de sus hijos. “Ahí me di cuenta de lo que podría haber pasado porque estuvo al lado nuestro. En realidad fue un robo con suerte, porque nos podría haber hecho algo”, reflexionó Federico.

“No los compren”

“Mi hijo había ahorrado mucho tiempo para comprarse el celular, era nuevo”, sostuvo. Eso le dio bronca. Y pidió a la gente que se abstenga de comprar cosas de dudosa procedencia.

“A veces uno ve que ofrecen cosas muy baratas en la calle o en internet y tenemos que empezar a darnos cuenta de que existe un mercado negro de celulares y no comprarlos, porque eso fomenta la delincuencia”, solicitó Federico.