Que este hombre, creado para cortar y romper la creatividad ajena, haga un gol, es un acontecimiento. Es tan importante como ganar un Mundial todos los años y jugando en Brasil. Matías Carabajal atesora en su memoria cada conquista. Le sobran los dedos de una mano para enumerarlos, pero para él cada uno vale 10 millones de euros. Igual, hay dudas sobre la veracidad de sus anotaciones.

De la última no hay dudas. Eyectó un misil con dirección al ángulo derecho del arco de Diego Pave en el Clásico. Qué golazo hizo “Moro”, el que se anticipó al hábil Becica y durmió a toda La Ciudadela. ¿Carabajal miente sobre tus tres goles? “No, no, el primero lo hice con Ferro en 2007 a la CAI; el del domingo con San Martín y otro por Copa Argentina, en definición por penales”. ¿Queeeeeeeé? Esos goles cuentan. “¡Cómo que no!”, retruca el volante central de Atlético.

“Hay que animarse a pedir la pelota en una definición, no es fácil”. ¡Ja! La risa viene del cronista, que insiste. “No cuentes los goles de la Play. “Ja, ja, ja. Nooooo, en la play hago muchos, soy bueno, mejor que en la realidad, je”.

Volvamos al presente, a la reciente creación de “Míster Bomba”. ¿Se equivocó al patear casi con tres dedos o cerró los ojos y le dio? “Me equivoqué y lo hice para bien. Era una jugada que había imaginado desde el lateral previo. Después, salió como salió. Por eso creo que pude anticiparme a Becica y ganarle la posición; la estaba esperando a la movida”, asegura el jujeño, que sentía que estaba en examen. “Uno sabe cuándo juega bien y cuándo lo hace mal. Yo no hice bien las cosas en el primer clásico y necesitaba ganar en confianza. Creo que lo hice bien”.

Fue tanta la felicidad que a “Moro” no le dio pereza manejar hasta Fraile Pintado (Jujuy) para festejar el triunfo de la serie de la Copa LA GACETA. “Como nunca. Tenía tanta emoción que me fui con mi familia y amigos”, confiesa y luego reconoce, cuando retrocede su emoción a los segundos posteriores a su bombazo. “Me pasé un poquito con el festejo, pero bueno, yo no soy de marcar todos los días”, ríe y continúa. “Esa camiseta del partido está guardada, es un tesoro”, jura ancho como Peucelle, y se anima: “el del domingo puede ser uno de muchos goles míos esta temporada, ojo ¿eh? Ja, ja, ja”.